La sombra del favoritismo en el Ministerio de Transportes ha centrado la última jornada del caso Koldo. Claudia Montes, cuya contratación en la empresa pública Logirail está bajo la lupa de la Audiencia Nacional, ha comparecido como testigo para defender la legitimidad de su puesto y desvincular al exministro José Luis Ábalos de cualquier irregularidad.
«No hay estudios de más»
A preguntas del fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, Montes ha sido tajante respecto a las sospechas de la UCO (Unidad Central Operativa) sobre la posible manipulación de su trayectoria profesional para encajar en el puesto.
- La acusación: Informes de la Guardia Civil sugieren que su currículum fue modificado antes de ser enviado a Logirail.
- La defensa: Montes sostiene que los documentos son idénticos. «Es lo que he estudiado», recalcó, asegurando que no se añadieron méritos inexistentes para facilitar su entrada en la filial de Renfe.
El conflicto en Logirail: «De cara a la pared»
Uno de los puntos más polémicos de la declaración ha sido la actividad laboral real de Montes. Mientras otros empleados de la compañía han testificado previamente que no la veían trabajar, ella ha mantenido una versión opuesta, describiendo una situación de precariedad y conflicto interno:
«El director de Renfe me quería para la oficina de arriba, y el de Logirail para la oficina de abajo, sin escritorio ni nada, de cara a la pared», relató Montes ante el tribunal.
La testigo admitió haber trasladado estas quejas directamente a Ábalos («Yo le comento a José Luis lo que me pasaba»), aunque afirmó desconocer si el exministro intercedió para cambiar su situación dentro de la empresa.
El papel de Koldo García
Sobre cómo llegó su currículum a manos del Ministerio, Montes confirmó que el canal fue Koldo García, asesor de Ábalos, pero insistió en que esto no implicó un trato de favor explícito. Según su testimonio, el exministro nunca utilizó términos que sugirieran un «enchufe» o una colocación arbitraria.



















