La tenista española cae en su debut en el Mutua Madrid Open ante la austriaca Julia Grabher (7-6, 4-6, 6-0) tras desaprovechar bolas de set. Con un balance negativo en 2026, la ex número dos del mundo lucha por no salir del top-100.
La Caja Mágica volvió a ser testigo de la cara más amarga del tenis. Paula Badosa se despidió este martes del torneo de Madrid en primera ronda, confirmando que el bache deportivo y emocional que atraviesa parece no tener fin. A pesar de jugar en casa y contar con el apoyo incondicional de la grada en la pista Manolo Santana, la catalana sucumbió ante Julia Grabher (nº 107 del mundo) en un duelo de dos horas y media que terminó de la forma más dolorosa posible: con un 6-0 en contra.
Un partido de altibajos y fantasmas
El encuentro comenzó con señales positivas para Badosa, que llegó a dominar la primera manga por 5-3 y dispuso de dos bolas de set con su servicio. Sin embargo, la falta de confianza —ese factor que la propia Paula señalaba como clave en la previa— hizo acto de presencia. Grabher, utilizando una estrategia de bolas altas para romper el ritmo de la española, forzó un tie-break que acabó llevándose.
Aunque Badosa mostró orgullo al apuntarse el segundo set, el tercero fue un monólogo de la austriaca. La desesperación se apoderó de la de Begur, que vio cómo su servicio volvía a traicionarla:
- Dobles faltas en el partido: 12
- Promedio en 2026: 7,5 por encuentro (frente a las 4 de media en 2025).
Los números de una crisis profunda
La derrota en Madrid deja a Badosa en una posición muy comprometida en el circuito WTA. El sueño de regresar a la élite se choca frontalmente con la estadística de una temporada para el olvido.
| Dato | Estadística 2026 |
| Balance de victorias/derrotas | 9 – 12 |
| Racha actual | 3 derrotas consecutivas |
| Ranking virtual | 98ª (en riesgo de salir del top-100) |
| Dobles faltas totales | 157 en 21 partidos |
La fe frente a la realidad
A pesar del «rosco» final (el primero que encaja desde 2022) y de abandonar la pista conteniendo las lágrimas, Badosa mantiene un discurso de resistencia. La jugadora asegura estar físicamente recuperada de sus crónicas lesiones de espalda, pero admite que la barrera ahora es mental.
«Sé que saldré de esta situación, no sé si aquí o en Wimbledon, pero sé que será así porque siempre lo he hecho», afirmaba Paula antes de su debut.
Sin embargo, el tiempo apremia. Con siete participaciones en Madrid a sus espaldas, la presión de jugar ante su público parece haber pesado más que el impulso de la grada. El cambio de dinámica que tanto ansía la jugadora sigue sin aparecer, y el circuito se desplaza ahora hacia Roma y Roland Garros con una Badosa que busca, desesperadamente, reencontrarse consigo misma.















