MADRID – El Partido Popular vuelve a enfrentarse a sus fantasmas más oscuros. El juicio por la Operación Kitchen, que investiga el presunto uso de recursos del Ministerio del Interior para espiar al extesorero Luis Bárcenas y robarle información comprometedora para la formación, ha devuelto el foco mediático a la etapa de Mariano Rajoy, justo cuando la actual dirección de Alberto Núñez Feijóo intenta consolidar su alternativa de gobierno.
El regreso de la «prehistoria»
Desde la actual cúpula del PP se intenta marcar distancias, calificando los hechos de «prehistoria» y asegurando que nada tienen que ver con la gestión actual. Sin embargo, el desfile de ex altos cargos por la Audiencia Nacional —incluyendo al exministro Jorge Fernández Díaz y a la exsecretaria general María Dolores de Cospedal— debilita la estrategia de la oposición de centrar su discurso exclusivamente en la corrupción que pueda afectar al actual Ejecutivo de Pedro Sánchez.
Puntos clave del juicio
La vista oral ha dejado momentos de alta tensión y revelaciones que complican el relato defensivo de los populares:
- Los alias de Rajoy: Los investigadores han identificado ante el tribunal al expresidente Mariano Rajoy bajo los apodos de «El Asturiano» o «El Barbas» en las agendas del comisario Villarejo, situándolo en el epicentro del flujo de información de la trama.
- La «Planta Noble» del Estado: El juicio no solo señala a policías, sino a la cúpula del Ministerio del Interior, evidenciando una presunta estructura paraestatal puesta al servicio de los intereses del partido para ocultar la «Caja B».
- Careos y traiciones: La estrategia de defensa se ha visto fracturada por los duros enfrentamientos entre el exministro Fernández Díaz y su ex número dos, Francisco Martínez, quien acusa a su superior de haber conocido y ordenado las operaciones.
Un obstáculo para Feijóo
Para los analistas, el caso Kitchen representa un «agujero negro» que succiona la iniciativa política del PP. Mientras Feijóo busca proyectar una imagen de renovación, el juicio recuerda a los ciudadanos los motivos que llevaron a la moción de censura de 2018. La coincidencia del proceso judicial con el clima de crispación política actual limita la capacidad de los populares para presentarse como el partido de la regeneración moral, al verse obligados a dar explicaciones por una de las etapas más convulsas de su historia reciente.















