A pesar del flujo constante de áridos, que ya suma el trasvase de 130 camiones por el Tarajal, otros sectores como el del pescado siguen a la espera de una apertura real que permita su comercialización.
CEUTA – La aduana comercial entre Ceuta y Marruecos continúa operando con una marcada especialización. Según los últimos datos de la administración central, la ciudad autónoma ha importado hasta la fecha un total de 4.122 toneladas de arena, grava y otros áridos procedentes del país vecino. Esta cifra se traduce en el tránsito de aproximadamente 130 camiones que han cruzado la frontera del Tarajal de manera exitosa.
Un sector que encuentra rentabilidad
La importación de materiales de construcción se ha convertido en la vía de negocio más estable desde la reactivación de la aduana. Para los empresarios locales, esta ruta resulta especialmente atractiva debido al ahorro de costes —estimado en hasta un 20%— y a la rapidez en los trámites, que ya cuentan con un protocolo perfectamente definido y ágil.
Sin embargo, este éxito en el sector de los áridos contrasta con la parálisis en otras áreas comerciales. Mientras los camiones de arena fluyen con regularidad, productos altamente demandados por la población y la hostelería ceutí, como el pescado fresco, siguen sin poder entrar por esta vía.
Incertidumbre en el tejido empresarial
A pesar de las cifras positivas en cuanto a tonelaje de arena, desde la Cámara de Comercio y otras entidades empresariales se mantiene una postura crítica. Arantxa Campos, dirigente empresarial, ha señalado recientemente que la aduana opera «sin reglas claras ni seguridad jurídica», lo que impide que muchos empresarios basen sus modelos de negocio en esta infraestructura.
A esta situación se suma la problemática del régimen de viajeros, que sigue funcionando de manera unidireccional: Marruecos permite la entrada de mercancías hacia Ceuta, pero mantiene restricciones estrictas para quienes intentan cruzar productos en sentido inverso, lo que muchos consideran un obstáculo para la normalización plena de la frontera.
El futuro de la aduana
Por ahora, la aduana comercial de Ceuta parece ser, en la práctica, una «aduana de áridos». Aunque demuestra que la logística fronteriza es capaz de gestionar grandes volúmenes de carga, el gran reto pendiente de las autoridades españolas y marroquíes sigue siendo la diversificación de los productos y la implementación de un sistema que beneficie por igual a todos los sectores comerciales de la ciudad














