El golpe de calor es una emergencia médica que puede aparecer cuando el cuerpo no consigue regular su temperatura tras una exposición prolongada al calor o después de realizar esfuerzo físico en ambientes muy calurosos.
Durante una ola de calor, el riesgo aumenta especialmente en personas mayores, niños pequeños, embarazadas, enfermos crónicos y trabajadores al aire libre. Detectar los síntomas a tiempo puede evitar complicaciones graves.
Qué es un golpe de calor
El golpe de calor se produce cuando la temperatura corporal sube de forma peligrosa y el organismo pierde capacidad para enfriarse. No es un simple mareo ni una sensación puntual de calor: puede afectar al cerebro, al corazón, a los riñones y a otros órganos.
Síntomas del golpe de calor
Los signos más habituales son:
- Temperatura corporal muy elevada.
- Dolor de cabeza intenso.
- Mareo, confusión o desorientación.
- Piel caliente, seca o muy enrojecida.
- Náuseas o vómitos.
- Respiración rápida.
- Pulso acelerado.
- Debilidad extrema.
- Convulsiones.
- Pérdida de conocimiento.
También puede haber sudoración intensa al inicio, aunque en fases graves la piel puede estar seca.
Cuándo acudir a urgencias
Hay que llamar al 112 o acudir a urgencias si una persona presenta confusión, desmayo, fiebre muy alta, convulsiones, dificultad para respirar, vómitos repetidos o no mejora tras llevarla a un lugar fresco.
Mientras llega la ayuda médica, se debe colocar a la persona en sombra o en una habitación fresca, retirar ropa innecesaria y refrescarla con paños húmedos o agua templada. No se recomienda usar agua helada de forma brusca.
Cómo prevenir un golpe de calor
La prevención es clave durante los días de temperaturas extremas. Se recomienda beber agua con frecuencia, aunque no se tenga sed; evitar alcohol y comidas muy pesadas; no hacer deporte en las horas centrales del día y permanecer en lugares frescos siempre que sea posible.
También es importante ventilar la casa a primera hora de la mañana o por la noche, bajar persianas durante el día y usar ropa ligera, transpirable y de colores claros.
Personas con más riesgo
Los mayores de 65 años, bebés, niños pequeños, personas con enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales o diabetes deben extremar las precauciones.
También tienen más riesgo quienes toman ciertos medicamentos, viven solos, trabajan al aire libre o realizan deporte intenso durante episodios de calor.
Qué no hacer ante un golpe de calor
No hay que dar bebidas alcohólicas, café ni bebidas muy azucaradas. Tampoco conviene obligar a beber a una persona inconsciente o muy desorientada.
No se debe minimizar la situación si hay alteración del estado mental. La confusión o la pérdida de conocimiento son señales de alarma.
La clave está en actuar rápido
Un golpe de calor puede evolucionar con rapidez. Por eso, ante síntomas graves, la prioridad es pedir ayuda médica, enfriar a la persona de forma progresiva y evitar que siga expuesta al calor.













