La conductora del espacio ‘Al cielo con ella’ analiza de forma crítica las valoraciones que recibe sobre su vestuario y concluye su monólogo quitándose la ropa para reivindicar el papel de las mujeres como protagonistas frente a los comentarios ajenos.
La humorista y presentadora Henar Álvarez ha vuelto a situarse en el centro de la atención televisiva tras su última intervención en el programa ‘Al cielo con ella’, emitido en TVE. Durante el desarrollo del espacio, la conductora abordó la presión estética y los estereotipos que recaen sobre las mujeres debido a su indumentaria, un análisis que culminó con un supuesto desnudo integral en el plató. En la misma entrega del formato, Álvarez conectó con San Francisco para entrevistar a la escritora Isabel Allende y recibió de forma presencial en el estudio a la directora de cine Isabel Coixet. El discurso de la comunicadora sirvió para visibilizar las contradicciones y exigencias asociadas a la imagen femenina en los medios.
El análisis sobre el vestuario y la ausencia de género en la ropa
El monólogo inicial de Henar Álvarez se centró en los comentarios que recibe de forma recurrente en las plataformas digitales con relación al uso de determinadas prendas en la pequeña pantalla. «No hay una sola semana en que no reciba algún mensaje preguntándome qué por qué para presentar voy vestida de hombre. ¿Por llevar traje y una corbata?», cuestionó la presentadora, quien añadió de manera tajante: «Cariño, ir de traje no me hace ir de hombre, igual que a Dani Alves una Biblia en la mano no le convierte en un santo».
A partir de esa premisa, la conductora de ‘Al cielo con ella’ desgranó las diferentes dinámicas de juicio a las que se ven expuestas las mujeres según el tipo de ropa que eligen lucir. «En este juego nosotras vamos a perder siempre. Te digo yo que vengo con vestido y falda y, si la llevo muy larga, voy de monja, pero si la llevo muy corta, voy fresca y me estoy cosificando; si voy de negro, voy sosa; si voy de rosa, voy infantil y, si voy de leopardo, de puta», relató Álvarez para ejemplificar las valoraciones sociales.
Ante este escenario, la humorista ironizó con la posibilidad de acudir al plató en batamanta para evitar quejas, al tiempo que defendía la comodidad como criterio prioritario. «Yo creía que lo de que la ropa no tuviera género era algo que ya teníamos superado», expuso, lamentando que por el hecho de ser mujer existan expectativas de que deba presentarse al formato «más montada que para la final de Drag Race».
Una crítica a los estereotipos tradicionales y de conducta
La reflexión de la profesional madrileña se extendió también hacia los comentarios que han marcado su trayectoria vital desde la infancia, época en la que, según explicó, la calificaban de «marimacho», una tendencia que se mantiene en la edad adulta a través de afirmaciones que sostienen que se comporta como un varón. Frente a esta consideración, Álvarez enumeró las actitudes que suelen asociarse a dicho patrón: «¿A qué se refieren entonces con comportarse como un hombre? ¿Hablar alto, a beber whisky, a liderar equipos, a tener opinión, a ocupar espacio, a mostrarte con autoestima? Yo diría que así todo junto suena bastante bien».
En este sentido, la presentadora de la televisión pública solicitó el fin de los esquemas que limitan las actitudes de las personas y aludió, en tono humorístico, a la falta de lógica de estas comparaciones recurriendo a figuras como Kiko Rivera o Florentino Pérez. Asimismo, denunció que cuando una mujer no se ajusta a los valores tradicionales de dulzura, empatía, maternidad y feminidad se le asigne de forma automática un comportamiento masculino, una realidad que ejemplificó con una anécdota reciente vivida en un restaurante al solicitar un plato de gran tamaño.
El desenlace del monólogo en el plató de ‘Al cielo con ella’
El tramo final de la intervención de Henar Álvarez se enfocó en restar trascendencia al criterio estético para priorizar el mensaje y el contenido de sus palabras por encima de la apariencia externa. «Mira, se acabó, ¡es que estoy harta! A partir de ahora, para que nadie se fije en mi ropa y sí en lo que digo, voy a presentar el programa en pelotas», anunció la comunicadora ante la audiencia.
Acto seguido, la presentadora procedió a quitarse la vestimenta en directo, un movimiento que fue pixelado por las cámaras del programa al tratarse, en realidad, de una acción donde portaba ropa interior. La humorista cerró su discurso con un mensaje que resume su postura sobre el fondo de las críticas recibidas en el ámbito público: «Moraleja: ¡Da igual cómo te vistas! Lo que les molesta es que seas la protagonista».















