Madrid.— Con motivo de la próxima celebración del Día Mundial del Refugiado el 20 de junio, Cruz Roja Española ha emitido un comunicado en el que defiende que las personas migrantes y refugiadas no son solo receptoras de apoyo, sino que «aportan valor social, cultural y económico a las comunidades de acogida».
La organización ha ilustrado este impacto positivo a través de diversos testimonios de solicitantes de asilo que, tras recibir ayuda, se han convertido en dinamizadores sociales. Entre ellos destacan los casos de Bard, de origen marroquí y actual voluntario en Málaga; Eburahema, de Gambia, que ejerce como intérprete en Huesca; Modesto, un ciudadano cubano de 70 años implicado en proyectos medioambientales en Ciudad Real; y Siaka, un maliense afincado en Valencia que colabora activamente en la enseñanza del idioma a nuevos recién llegados.
Balance de atención: perfiles y vulnerabilidad
Durante el año 2025, la entidad asistió a un total de 38.100 personas solicitantes de asilo en España, gestionando para ello un total de 10.700 plazas de acogida. El perfil mayoritario de los usuarios se concentra en la franja de edad de entre 18 y 34 años (43,57 %), seguido de un 21,66 % de menores de edad. Por cuestiones de género, el 61,3 % de los atendidos fueron hombres.
Un 25 % de las personas asistidas presentaba factores de vulnerabilidad severa, habiendo sido víctimas de violencia o tortura, o bien encabezando familias monoparentales con menores a su cargo. En cuanto a las nacionalidades de origen, los flujos principales procedieron de Venezuela y Ucrania, detectándose asimismo la consolidación de un tercer perfil en auge: jóvenes procedentes de la zona subsahariana, especialmente de Mali, que viajan solos y carecen de redes de apoyo en el territorio nacional.
Inserción laboral y autonomía integral
El programa de intervención de Cruz Roja abarca desde la primera acogida y el soporte jurídico hasta la atención psicológica y el asesoramiento para el empleo. Los datos del pasado ejercicio reflejan que la entidad consiguió una tasa de inserción laboral cercana al 38 % entre las personas atendidas.
Este porcentaje de éxito en el mercado de trabajo formal se alcanzó gracias al establecimiento de 1.800 alianzas estratégicas y la colaboración directa de 1.200 empresas. Desde la organización insisten en que el proceso va mucho más allá de cruzar una frontera, definiéndolo como un nuevo comienzo donde el objetivo final es garantizar que estas personas puedan consolidar una vida digna, autónoma y estable.














