El expolítico Albert Rivera ha abordado públicamente su vida personal y sentimental durante una entrevista en el programa ‘Plano General’, conducido por Genaro Castro. El antiguo líder de Ciudadanos ha reflexionado sobre sus relaciones pasadas con Mariona Saperas y la cantante Malú, madres de sus dos hijas, y ha analizado cómo la retirada de la primera línea política ha transformado su experiencia con la paternidad en esta nueva etapa de su vida.
El antiguo presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ha compartido una serie de reflexiones sobre su trayectoria personal y afectiva en una reciente aparición en el espacio televisivo ‘Plano General’. Durante el encuentro con el periodista Genaro Castro, el expolítico repasó su historial sentimental y el impacto de la exposición mediática, manifestando un profundo agradecimiento hacia las mujeres con las que ha compartido su vida y reafirmando el papel central que ocupan sus hijas en la actualidad.
El balance de sus relaciones y la repercusión mediática
Ante las preguntas sobre la atención de la prensa y su historial amoroso —que incluye a Mariona Saperas, madre de su hija Daniela, y a la cantante Malú, madre de su hija Lucía—, Rivera realizó matizaciones sobre su estado civil y su perspectiva personal. El expolítico aclaró que, aunque ha convivido en pareja y ha formado una familia, nunca se ha casado hasta la fecha.
Durante la conversación, se definió como una persona «afortunada» y dedicó palabras de reconocimiento a sus exparejas, asegurando haber estado «con buena gente». Asimismo, Rivera fue tajante al señalar la relevancia de su descendencia, afirmando que Daniela y Lucía constituyen su «mejor legado» y lo mejor que dejará en el mundo.
Dos etapas distintas en la experiencia de la paternidad
El exdirigente también rememoró cómo su intensa actividad pública afectó la relación con su primogénita. Según detalló, la política le impidió presenciar múltiples momentos del crecimiento de Daniela, viéndose obligado a realizar constantes trayectos en avión por España para poder compartir jornadas o tardes puntuales con ella.
Esta situación contrasta con el nacimiento de su segunda hija, Lucía, que coincidió con su dimisión como presidente de Ciudadanos y su salida definitiva de la primera línea política. Rivera explicó que, aunque ya tenía conocimiento de que iba a ser padre antes de que fuera una noticia pública, el cambio de rumbo profesional le facilitó el desarrollo de una paternidad mucho más presente y disponible.
Estabilidad y un nuevo capítulo personal
Alejado del foco político y del estricto seguimiento de la prensa del corazón que caracterizó etapas anteriores, Rivera se encuentra iniciando una relación discreta con Carla Cotterli. Respecto a este nuevo periodo, el expolítico ya había manifestado previamente su intención de afrontar las circunstancias con calma y avanzar paso a paso, consolidando un equilibrio vital donde sus hijas se mantienen como la prioridad absoluta.


















