El presidente estadounidense lanza un duro ataque contra el Gobierno español durante la cumbre de la OTAN en Ankara, acusando al país de ser un «socio pésimo» que «no paga» sus obligaciones militares.
ANKARA. — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha provocado un auténtico terremoto diplomático este miércoles durante su comparecencia en la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara (Turquía). En una rueda de prensa conjunta con el secretario general de la alianza, Mark Rutte, el mandatario norteamericano ha calificado a España de «causa perdida» y ha instado públicamente a su administración a romper de forma fulminante cualquier relación económica y turística con el país europeo.
«España es un socio pésimo en la OTAN. No participan, no pagan. No quiero tener nada que ver con España. Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas (…). No queremos tener nada que ver», ha espetado Trump de manera tajante ante los medios internacionales de comunicación.
Ruptura inmediata y acusaciones de hostilidad
El presidente de EE. UU. ha insistido en que el cese de las relaciones comerciales debe aplicarse «de inmediato», argumentando que la situación política y financiera del país ibérico «no tiene remedio». En una escalada verbal inusual en el marco de la diplomacia internacional, Trump ha afirmado que los españoles «son mala gente» y ha colocado a España a la cabeza de un grupo de naciones de la Alianza Atlántica que, a su juicio, mantienen una actitud de rebeldía e inacción.
Aunque ha reconocido que existen «algunos casos más» de países miembros de la OTAN cuyo nivel de gasto en Defensa y compromiso le resulta lamentable, ha subrayado que España «en particular» destaca de forma negativa por mostrarse abiertamente «hostil» hacia los intereses de Washington.
El foco en la balanza comercial y el turismo
El centro del malestar de la Casa Blanca, más allá del incumplimiento sistemático del objetivo de gasto militar del 2% del PIB fijado por la OTAN, radica en el plano económico. Trump ha denunciado que España obtiene un gran beneficio en sus intercambios comerciales con los Estados Unidos a costa del esfuerzo estadounidense, una dinámica a la que pretende poner fin de forma drástica.
«Ganan muchísimo dinero a nuestra costa, y vamos a hacer que ganen mucho menos. No quiero hacer negocios con ellos», ha sentenciado el líder estadounidense.
La mención explícita a prohibir o restringir las «visitas» supone una amenaza directa al sector turístico español, un mercado que recibe cada año a millones de viajeros norteamericanos con un alto poder adquisitivo. Las palabras del presidente de Estados Unidos abren un escenario de máxima incertidumbre y obligarán, con total seguridad, a una respuesta diplomática urgente por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores de España en las próximas horas.


















