El Ejecutivo de España ha querido rebajar la tensión internacional tras la última ofensiva verbal del presidente de los Estados Unidos. Desde Ankara (Turquía), donde se celebra la cumbre de la OTAN, el Gobierno español ha asegurado que recibe con «tranquilidad y normalidad» las declaraciones de Donald Trump, quien calificó a España como «una causa perdida» y sugirió cortar de raíz toda relación comercial con el país.
Fuentes de Moncloa han respondido de inmediato de forma tajante, recordando que el país mantiene una «magnífica relación social, cultural y económica» con la potencia norteamericana.
El escudo de la Unión Europea ante el pulso de Washington
La postura del Gobierno se mantiene firme sobre la misma línea de defensa que ya se utilizó hace unos meses, cuando Trump lanzó un órdago similar. El trasfondo del conflicto sigue siendo el mismo: España fue el único país de la OTAN que se negó a comprometerse a elevar su gasto en defensa hasta el 5% del PIB, una exigencia personal del mandatario estadounidense.
Ante la amenaza de un bloqueo o ruptura de relaciones, el Ejecutivo español ha recordado dos puntos clave que blindan su posición:
- Bloque comercial único: Estados Unidos no puede aislar o sancionar comercialmente a España de manera individual, ya que las competencias comerciales pertenecen a la Unión Europea en su conjunto. Cualquier medida afectaría a todo el bloque comunitario.
- Superávit estadounidense: La balanza comercial beneficia actualmente a Washington. Estados Unidos vende más a España de lo que compra (superávit comercial), por lo que una ruptura perjudicaría directamente a sus propios intereses económicos.
Las empresas privadas tienen la llave
«Los vínculos económicos los tejen las empresas privadas, no los gobiernos.»
Con esta premisa, el Ejecutivo español ha insistido en que las relaciones bilaterales van mucho más allá de la retórica política y son profundamente beneficiosas para ambas naciones, tanto en el tejido empresarial privado como en los acuerdos estratégicos de defensa.
A pesar del ruido diplomático en la cumbre de Ankara, España mantiene su hoja de ruta con la confianza de que los lazos económicos reales prevalecerán sobre los discursos de campaña.
















