La presión que se vive en el perímetro fronterizo de Ceuta tiene su inmediato reflejo a pocos kilómetros de la valla, en los pasillos y consultas del servicio de Urgencias de la ciudad autónoma. Los profesionales sanitarios denuncian una situación límite marcada por el colapso asistencial, el temor entre los vecinos de la zona y la imposibilidad operativa de mantener un seguimiento médico sobre los pacientes que ingresan tras cruzar la frontera.
Según relatan los propios profesionales del centro sanitario, la amplia mayoría de los inmigrantes que acuden a recibir atención médica presentan heridas provocadas por enfrentamientos y peleas, o bien son diagnosticados con enfermedades infecciosas. La combinación de patologías de rápida propagación y la falta de infraestructuras de aislamiento adecuadas está generando una creciente inquietud entre la población local que acude al hospital.
El mayor desafío al que se enfrentan los facultativos, sin embargo, es la falta de control sobre estos pacientes. Al carecer de documentación o de un registro formal a su llegada, la trazabilidad sanitaria resulta prácticamente imposible. Los médicos advierten de episodios recurrentes en los que personas diagnosticadas con infecciones contagiosas abandonan las instalaciones por su propia cuenta antes de completar los tratamientos o recibir el alta, lo que complica el control epidemiológico en la zona y aumenta la tensión en el servicio sanitario.
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