Dos vulnerabilidades críticas en PHP, uno de los lenguajes de programación más utilizados para desarrollar páginas web, han encendido las alarmas entre los organismos de ciberseguridad. Estos fallos, detectados el miércoles 21 de octubre, presentan un riesgo significativo para los servidores, ya que permiten a los atacantes ejecutar código de forma remota sin necesidad de autenticarse.
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Los problemas están relacionados con la gestión de la memoria y el tratamiento de datos durante el procesamiento de solicitudes. Según el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), uno de los fallos podría provocar que PHP gestionara información interna en un estado incorrecto, mientras que el otro podría hacer que el lenguaje reutilizara de forma indebida datos de una petición anterior al procesar una nueva.
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Recomendaciones de seguridad
La alerta de INCIBE también advierte que estas vulnerabilidades podrían facilitar el acceso a recursos internos de los servidores, como el sistema de archivos o las bases de datos. Ante este escenario, las autoridades han recomendado instalar las actualizaciones de seguridad cuanto antes y desconectar temporalmente los sistemas afectados si no es posible aplicar los parches de inmediato.
Esta advertencia se suma a las emitidas por el equipo de respuesta a incidentes informáticos de las instituciones de la Unión Europea (CERT-EU) y el Centro Nacional de Ciberseguridad del Reino Unido. Ambos organismos recomiendan identificar los sistemas que utilizan versiones vulnerables de PHP y actualizar el software para reducir el riesgo de sufrir un ataque.
Medidas para administradores de sitios web
Los administradores de páginas web y tiendas online deben comprobar qué versión de PHP ejecutan sus servidores y verificar si necesitan instalar una actualización. La revisión debe incluir las extensiones de la tienda, los registros de actividad y las copias de seguridad para detectar posibles problemas y reducir el impacto de una incidencia.
Según INCIBE, las versiones corregidas indicadas para cada rama son 8.5.12, 8.4.27, 8.3.36 o 8.2.35. Las versiones que utilicen PHP 8.1 o anteriores requieren atención especial, ya que esas ramas han dejado de recibir actualizaciones de seguridad. En esos casos, se recomienda planificar la migración a una versión con soporte o consultar al proveedor de alojamiento si dispone de algún parche específico.
Actualizar PHP puede afectar a la compatibilidad de algunos componentes de una web. Es necesario comprobar que los complementos, módulos, plantillas y herramientas de terceros siguen funcionando correctamente con la nueva versión. En una tienda online, las pruebas deben abarcar todo el proceso de compra, desde la gestión del carrito hasta el pago, los formularios, los correos electrónicos automáticos y las conexiones con plataformas de envío, sistemas de gestión empresarial (ERP) o herramientas de atención al cliente (CRM).
Instalar un parche reduce la exposición a la vulnerabilidad, pero no garantiza que el servidor no haya sido comprometido con anterioridad. Por este motivo, los administradores deben revisar los registros de acceso y errores para localizar peticiones inusuales, direcciones IP sospechosas o intentos repetidos de acceder al área de administración.
Finalmente, los responsables de las webs deben comprobar que disponen de copias de seguridad recientes tanto de los archivos del sitio como de su base de datos. Contar con respaldos actualizados facilita la recuperación del servicio si una actualización provoca incompatibilidades o si es necesario restaurar el sistema después de un ataque.














