Los astronautas Anil Menon y Joshua Kutryk completaron este 5 de noviembre la instalación del octavo y último panel solar iROSA, incrementando la capacidad de generación eléctrica del laboratorio orbital hasta aproximadamente 215 kilovatios para garantizar sus operaciones científicas e infraestructuras de soporte vital.
La Agencia Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA) ha culminado de manera satisfactoria el proyecto de actualización y refuerzo energético de la Estación Espacial Internacional (ISS). La operación final concluyó este 5 de noviembre a las 21:35 hora peninsular española, momento en el que los astronautas Anil Menon, perteneciente a la NASA, y Joshua Kutryk, de la Agencia Espacial Canadiense (CSA), dieron por finalizada una caminata espacial que se prolongó durante seis horas y 59 minutos. Con esta última intervención en el exterior del complejo orbital se da por cerrado un ambicioso programa de ingeniería iniciado en febrero de 2021, el cual ha requerido un total de 18 salidas al espacio destinadas a la preparación técnica de los equipos y al posterior despliegue de ocho nuevos dispositivos solares.
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La Estación Espacial Internacional requiere un suministro constante y continuo de energía eléctrica para mantener operativos sus sistemas primarios de soporte vital, los canales de comunicación y el amplio conjunto de instrumentos científicos que utilizan de forma cotidiana las tripulaciones a bordo. Esta corriente proviene mayoritariamente de sus grandes paneles solares originales, los cuales acumulan más de dos décadas de exposición ininterrumpida a las condiciones extremas del entorno espacial. Aunque dichas estructuras primarias continúan funcionando, el inevitable paso del tiempo y el desgaste ambiental habían reducido de forma progresiva su rendimiento nominal. Ante este escenario, la agencia estadounidense diseñó una estrategia para reforzar la infraestructura energética sin necesidad de sustituir íntegramente los elementos preexistentes.
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Tecnología iROSA: eficiencia flexible para optimizar las estructuras originales
La solución técnica implementada se ha basado en los denominados Roll-Out Solar Arrays (iROSA, por sus siglas en inglés). Se trata de paneles solares que presentan dimensiones más reducidas en comparación con las alas fotovoltaicas instaladas en los orígenes del laboratorio, pero que cuentan con la capacidad de generar una cantidad sustancial de electricidad adicional. Estos dispositivos han sido diseñados para colocarse aprovechando parte de la propia superficie y la arquitectura de las estructuras antiguas. Entre sus principales innovaciones destaca su carácter flexible, una propiedad que permite transportarlos enrollados hasta el espacio para, posteriormente, proceder a su despliegue en la ubicación definitiva sin requerir la intervención de motores mecánicos.
Las fases finales de esta actualización se han concentrado entre el último tramo del mes de octubre y los primeros días de noviembre. A finales de octubre, Menon y Kutryk completaron una primera caminata de siete horas y once minutos enfocada en fijar el séptimo panel del programa. Durante dicha maniobra, Anil Menon permaneció amarrado al extremo de Canadarm2 —el brazo robótico articulado de casi 18 metros de longitud adjunto a la estación— mientras trasladaba la unidad hasta su punto de anclaje. Por su parte, Joshua Kutryk se desplazó por la superficie exterior del complejo para guiar el ensamblaje, contando con el soporte operativo de otros miembros de la tripulación que operaban la extremidad robótica desde las consolas de control situadas en el interior del módulo espacial.
Instalación del octavo panel y elevación de la capacidad eléctrica a 215 kilovatios
La culminación definitiva del plan tuvo lugar en la jornada de este 5 de noviembre con la ejecución de la segunda salida planificada por la NASA. En el transcurso de esta labor de casi siete horas de duración, la pareja de astronautas logró instalar y desplegar con éxito el octavo y último panel solar desplegable. La pieza quedó ubicada específicamente en el canal eléctrico 3B, localizado en la estructura lateral derecha de la Estación Espacial Internacional.
Con la integración y despliegue operativo de la totalidad de los ocho dispositivos iROSA, el laboratorio científico en órbita ha experimentado un salto cualitativo en su arquitectura de potencia. La capacidad de generación eléctrica global de la ISS ha pasado de un umbral previo de aproximadamente 160 kilovatios a alcanzar una cifra cercana a los 215 kilovatios. Según ha detallado la NASA en un comunicado oficial, este incremento garantiza la disponibilidad energética necesaria para respaldar las investigaciones científicas que se desarrollan a bordo, asegurar el funcionamiento de los equipos clave y mantener operativas las instalaciones durante los próximos años de misión.










