La escudería británica y Honda presionan al organismo rector para acelerar las mejoras en el motor ante las graves vibraciones que impiden a Alonso completar las carreras.
El arranque de la temporada 2026 de Fórmula 1 se ha convertido en un calvario para Aston Martin. Tras el Gran Premio de China, el segundo abandono consecutivo de Fernando Alonso ha encendido todas las alarmas en el seno del equipo de Silverstone. El piloto asturiano, tras retirarse en la vuelta 35, denunció las excesivas vibraciones de su monoplaza, que le provocaron la pérdida de sensibilidad en manos y pies, una situación que trasciende el ámbito deportivo para entrar de lleno en el terreno de la seguridad.
La seguridad, la única baza ante el reglamento
Ante este escenario crítico, Aston Martin y su suministrador de motores, Honda, se agarran a un clavo ardiendo: una intervención excepcional de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA).
El reglamento vigente es estricto en cuanto a la evolución de las unidades de potencia. Sin embargo, la normativa permite excepciones si se alegan problemas de seguridad. Al estar en juego la integridad física de los pilotos —tanto de Alonso como de su compañero Lance Stroll—, Aston Martin busca obtener una autorización inmediata para intervenir en el motor RA626H y solucionar los fallos de fiabilidad que lastran su rendimiento y seguridad.
La carrera contra el calendario: el sistema ADUO
La esperanza de una mejora sustancial a medio plazo reside en el sistema ADUO (Additional Development and Upgrade Opportunities). Esta nueva regla de 2026 permite a aquellos fabricantes que presenten una desventaja de potencia superior al 3 % respecto al líder disfrutar de mayor tiempo en banco de pruebas, presupuesto adicional para desarrollo y la posibilidad de homologar piezas fuera de los plazos establecidos.
No obstante, el sistema presenta un obstáculo burocrático: la primera evaluación de rendimiento está programada por la FIA tras la sexta carrera de la temporada. Debido a las cancelaciones de los Grandes Premios de Baréin y Arabia Saudí, dicho evento se ha desplazado hasta el Gran Premio de Mónaco, el 7 de junio.
Para Aston Martin, esperar hasta el mes de junio es una sentencia inasumible. Por ello, la escudería está presionando activamente para que la FIA adelante la aplicación del sistema ADUO al Gran Premio de Miami, previsto para el 3 de mayo, compensando así la alteración del calendario inicial.
Honda asume culpas ante la crisis
Por su parte, Shintaro Orihara, jefe de ingenieros de Honda, ha reconocido la gravedad de la situación tras el doble abandono en China. Si bien ha señalado pequeños indicios de progreso respecto a la cita inaugural en Melbourne, la realidad es que las palabras de Fernando Alonso al término de la carrera fueron tajantes: «¿Cuáles son los planes del equipo? Pregúntales a ellos; yo sé cuáles son los míos: prepararme bien de cara a Japón. Ojalá en Honda hagan sus deberes».
La presión es máxima en Silverstone. Honda sabe que el proyecto actual requiere cambios significativos que superan las medidas correctivas estándar permitidas por el reglamento. El éxito de esta temporada depende de si la FIA decide abrir la mano en nombre de la seguridad, permitiendo a la escudería salvar una campaña que, de momento, se está escapando entre vibraciones y frustración.




















