La ficción diaria de La 1 de TVE emite una nueva entrega en la que la tensión romántica entre los protagonistas culmina bajo la lluvia, mientras la llegada del duque de Buenaventura altera la convivencia en el palacio.
La trama de ‘La Promesa’ alcanza un punto de inflexión en su entrega número 870, que Televisión Española emite este martes 21 de julio. La contención emocional entre Manuel y Julieta llega a su fin al resultar insostenible para ambos frenar los sentimientos que los unen. En mitad de la noche, bajo la luz de la luna y una intensa lluvia, la pareja se deja llevar en una cita clandestina en el jardín que culmina con un apasionado beso.
Este acercamiento se produce después de que Julieta dé largas a Ciro, quien pretendía pasar la noche con ella, recurriendo a una mentira para poder acudirse al encuentro de Manuel. Asimismo, la joven cuenta con la ayuda de Martina, quien le ha entregado un método anticonceptivo con el objetivo de evitar los planes trazados por Ciro.
Tensiones familiares y ofertas laborales tras la llegada del duque
La presencia de Máximo, el duque de Buenaventura, junto a Julio y Tomasa, continúa generando un gran revuelo en la residencia de los Luján. Tras el frío primer contacto entre el duque y Ángela, Máximo muestra su determinación por dejar atrás la mala impresión inicial y reconducir la relación entre ambos.
En el ámbito profesional y familiar, el duque insiste en tentar a Curro con una propuesta de trabajo orientada para después de la boda. Esta iniciativa cuenta con la aprobación de Alonso, gran amigo de Máximo desde hace años, pero provoca el disgusto de Ángela y el firme rechazo de Lorenzo. Por su parte, Leocadia intenta por todos los medios evitar cualquier contacto con el duque de Buenaventura.
Fricciones en el servicio y una esperanza médica
En la zona de la servidumbre, las tensiones van en aumento debido a los privilegios de los que disfrutan Julio y Tomasa, si bien el propio duque le resta importancia a las protestas de sus criados. Ambos visitantes se han situado en el foco de los comentarios por sus constantes críticas al funcionamiento del palacio. A esta situación se suma la distancia existente entre Tomasa y su hermana Petra, cuyo reencuentro ha dejado patente la pervivencia de viejas rencillas.
A pesar de los roces, el ambiente en el palacio recibe un motivo para el optimismo: el médico informa de que la bebé está luchando de forma favorable, señalando que su supervivencia constituye un buen presagio.
En otros puntos del palacio, Carlo debe intervenir para calmar a María tras un enfrentamiento de esta con Samuel, lo que lleva a la joven a recapacitar y pedir disculpas al sacerdote. Por último, Martina mantiene una conversación con Petra con el propósito de averiguar si fue vista besándose con Adriano, aunque la indagación no arroja ningún resultado concluyente.
















