El asturiano se retiró del GP de España por un problema de baterías tras salir desde el ‘pit-lane’ y exige resultados inmediatos: «Hay que demostrar cosas con las mejoras».
BARCELONA — El Gran Premio de España de Fórmula 1 volvió a dejar una imagen dolorosa para la afición española. Lo que comenzó como una fiesta en las gradas de Montmeló terminó de la peor manera posible para Fernando Alonso, quien se vio obligado a abandonar superada la vuelta 40 de carrera debido a una avería eléctrica en su monoplaza. El AMR26, lejos de ser competitivo, volvió a evidenciar que se encuentra actualmente en un pozo tanto de rendimiento como de fiabilidad.
El calvario de Alonso comenzó antes incluso del semáforo en verde, al verse obligado a tomar la salida desde el pit-lane tras cambiar la batería y el MGU-K de su Aston Martin. La carrera fue un monólogo de impotencia en el que el bicampeón mundial llegó a rodar en última posición y doblado antes de su primera parada. Finalmente, la radio de su ingeniero confirmó el desastre: «Me dijo que parase el coche y saltara. Me imaginé que era un problema de baterías por el protocolo de seguridad», explicó el asturiano, cuyos mecánicos tuvieron que intervenir protegidos con guantes aislantes.
El panorama de cara a la próxima cita en Red Bull Ring no es muy alentador. «Posiblemente tengamos que salir desde el pit-lane otra vez en Austria. Sufrimos con las prestaciones, pero también con la fiabilidad. Aún tenemos muchos problemas», lamentó Alonso.
Un aviso contundente con la renovación de fondo
Más allá del fiasco en la pista, las declaraciones del piloto de 44 años tras bajarse del coche resonaron con fuerza en el paddock, especialmente con los rumores sobre su futuro y las miradas puestas en el proyecto de 2027 junto a Honda. Alonso no se mordió la lengua al exigir un cambio de rumbo radical a la escudería de Silverstone de cara a la segunda mitad del campeonato.
«Tenemos otras esperanzas para la segunda parte del año con mejoras para ser un poco más competitivos, pero tenemos que ver resultados. En algún momento necesitamos ver que algunas mejoras hacen el coche más rápido; en los últimos años no siempre fue así. Hay que demostrar algunas cosas con las evoluciones de este año».
¿Una despedida definitiva de Montmeló?
El contraste del fin de semana lo puso, sin duda, la marea humana que llenó el Circuit de Barcelona-Catalunya. Alonso reconoció haber vivido momentos de mucha carga emocional en el que pudo haber sido su último baile ante su público.
«Los aficionados fueron increíbles y ha sido una sensación muy buena y muy emotiva para mí, posiblemente en mi última carrera en Barcelona», confesó el asturiano, visiblemente agradecido pero dolido por el desenlace. «Disfruté cada minuto fuera del coche, pero desafortunadamente no les dimos lo que merecían», concluyó, con la esperanza de que el paquete de evoluciones que prepara el equipo empiece a dar frutos reales antes de que sea demasiado tarde.














