Ambos mandatarios mantuvieron una conversación telefónica de casi una hora en la que abordaron la distensión con Teherán, la mediación rusa y una posible hoja de ruta para poner fin a la guerra de Ucrania.
MOSCÚ (EFE) — El presidente ruso, Vladímir Putin, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, mantuvieron este domingo una extensa y amistosa conversación telefónica de 55 minutos. El contacto, motivado inicialmente por el 80 cumpleaños del mandatario norteamericano, sirvió para escenificar la sintonía personal entre ambos líderes y abordar de lleno los principales focos de la agenda geopolítica global, con especial atención al inminente pacto entre Washington y Teherán y la situación en Ucrania.
Según informó en rueda de prensa el asesor de la Presidencia rusa, Yuri Ushakov, Putin trasladó una felicitación informal en la que ensalzó el «espíritu combativo» de Trump y su «capacidad para resistir los golpes». Por su parte, el inquilino de la Casa Blanca se mostró conmovido, agradeciendo que el líder ruso fuera el primer mandatario extranjero en llamarlo, y aprovechó para felicitar a Putin por el reciente Día de Rusia, expresando su «respeto por el pueblo ruso».
El acuerdo con Irán, en la recta final gracias a la mediación
El núcleo político de la llamada giró en torno al memorando de entendimiento que ultiman Estados Unidos e Irán. Trump transmitió a Putin que el acuerdo definitivo está «cercano» y mostró su confianza en que los resultados de las complejas negociaciones puedan anunciarse oficialmente a lo largo de la jornada de hoy.
El presidente estadounidense admitió que el camino ha sido «espinoso y con muchos obstáculos», aclarando que las reticencias no solo provinieron de Teherán. No obstante, destacó el éxito de la delegación estadounidense, que ha contado con la asistencia de mediadores pakistaníes.
Trump quiso agradecer explícitamente a Putin la implicación de Rusia en el proceso, valorando las propuestas constructivas presentadas por Moscú para desatascar el conflicto. Putin, por su parte, celebró que una crisis que «amenazaba con extenderse por toda la región» parezca estar bajo control, mostrando la plena disposición de Rusia para seguir trabajando en la estabilidad de la zona.
Ucrania y la cumbre del G7 en el horizonte
El otro gran bloque de la conversación se centró en la guerra de Ucrania. Según el desglose ofrecido por el Kremlin, Trump insistió en la urgencia de detener las hostilidades y se mostró dispuesto a ejercer su influencia tanto ante sus socios europeos como ante Kiev, una postura que planea trasladar de forma inminente durante los próximos contactos en la cumbre del G7.
Ambos líderes coincidieron en que los recientes ataques ucranianos contra infraestructuras y objetivos civiles en territorio ruso «obstaculizan la búsqueda de una solución». En este sentido, Trump sugirió que un rápido fin de la guerra abriría las puertas a «una nueva dimensión en las relaciones entre Estados Unidos y Rusia».
Putin se mostró tajante al asegurar que las ofensivas de Kiev no alterarán «la crítica situación de Ucrania en el campo de batalla», acusando al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y a los líderes europeos de intentar maquillar la realidad para prolongar el conflicto. El mandatario ruso elevó el tono al afear a Zelenski la celebración de entierros con honores militares a figuras vinculadas al nazismo de la Segunda Guerra Mundial, sugiriendo que se le debería recordar la tragedia del Holocausto.
Como muestra de la voluntad de mantener abiertos los canales diplomáticos y avanzar en las cuestiones bilaterales tratadas, Ushakov confirmó que los enviados especiales estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner viajarán a Rusia en fechas próximas.











