Con la permanencia en el bolsillo, el conjunto caballa afronta las últimas seis jornadas de liga bajo la presión de los contratos por renovar y su papel como «juez» del campeonato.
CEUTA | El AD Ceuta ha alcanzado la tierra prometida: los 50 puntos. Con la salvación matemáticamente asegurada, el equipo de José Juan Romero entra en un tramo final de seis partidos donde el principal enemigo no es la tabla clasificatoria, sino el «ruido» externo. Un ruido que emana de los despachos, de los contratos que expiran y de la planificación de una próxima temporada que ya empieza a asomar.
La brecha contractual: Solo 9 jugadores con sitio fijo
El vestuario se enfrenta a una realidad numérica compleja. A día de hoy, solo nueve futbolistas tienen asegurada su continuidad para la próxima campaña:
- Defensa: Carlos Hernández, José Matos, Manu Sánchez.
- Mediocampo: Anuar, Aisar, Cristian Rodríguez, Marino Illescas.
- Ataque: Kuki Zalazar e Ignacio Schor.
El resto de la plantilla se encuentra en una situación de examen continuo. El técnico, José Juan Romero, ha sido tajante: la relajación no tiene cabida. Quien baje los brazos en estas seis jornadas no solo compromete su futuro en el club, sino su cartel en el mercado estival.
Un escaparate de prestigio
Más allá de la incertidumbre contractual, el Ceuta ha logrado consolidarse como un destino de crecimiento. El club ha dejado de ser un equipo de paso para convertirse en una estructura profesionalizada que revaloriza activos.
El «Efecto Ceuta»: Jugadores como Marcos Fernández son el vivo ejemplo de cómo la entidad sirve de lanzadera, potenciando el rendimiento individual bajo un modelo de juego reconocible.
Juez del ascenso: Un calendario de alto voltaje
Aunque el Ceuta no se juegue el descenso, sus rivales sí se juegan la gloria. El calendario sitúa a los caballas en una posición de árbitro del destino ajeno, enfrentándose a los pesos pesados de la categoría:
- Racing de Santander (actual líder).
- Sporting de Gijón.
- Castellón.
- Málaga CF.
- Andorra.
La imagen mostrada recientemente en Zaragoza —un equipo ordenado, competitivo y serio— es el espejo en el que deben mirarse para no empañar una temporada calificada de «magnífica».
La reconstrucción ya está en marcha
Mientras el balón rueda, el director deportivo Edu Villegas ya trabaja en la sombra. Se asume con naturalidad la salida de piezas que han sido clave, bajo la premisa de que «unos entran por los que salen». Nombres como Rubén Díez o Youness ya forman parte de ese proceso de transición natural en el fútbol profesional.
El objetivo es claro: terminar a la altura de lo construido. El Ceuta quiere que, cuando el árbitro pite el final de la jornada 42, se hable más de su fútbol que del ruido de los despachos.















