El inicio de la fase decisiva en el juicio por la «Operación Kitchen» ha vuelto a situar al expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y a la antigua cúpula del Partido Popular en el epicentro de la tormenta política y judicial. Tras semanas de cuestiones previas y las primeras declaraciones de mandos policiales, el tribunal de la Audiencia Nacional se prepara para una de las testificales más esperadas: la del propio Rajoy, quien deberá responder sobre su presunto conocimiento de la trama de espionaje ilegal al extesorero Luis Bárcenas.
Una trama para «salvar al PP»
El caso Kitchen investiga el uso de fondos reservados y recursos del Ministerio del Interior entre 2013 y 2015 para arrebatar a Bárcenas documentos comprometedores que pudieran implicar a altos cargos del PP en la contabilidad paralela del partido.
En el banquillo de los acusados se sientan figuras clave de la administración Rajoy, destacando al exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, para quien la Fiscalía solicita 15 años de prisión, y su «número dos», el exsecretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez.
Testigos de alto voltaje
A pesar de que figuras como María Dolores de Cospedal y la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría han sido citadas como testigos, la presión sobre el expresidente Rajoy se ha intensificado tras los testimonios de los investigadores policiales. El inspector jefe Gonzalo Fraga, líder de la investigación de Asuntos Internos, ratificó la semana pasada ante el tribunal que las agendas del excomisario José Manuel Villarejo contenían «hojas de ruta» claras que apuntaban hacia los niveles más altos de la dirección nacional del partido.
La defensa de la «ignorancia»
Hasta el momento, los cargos que han comparecido, como el exdirector general de la Policía, Ignacio Cosidó, han mantenido una línea de defensa similar: negar cualquier conocimiento de la operación o de los pagos al chófer de Bárcenas para actuar como confidente.
Sin embargo, las acusaciones populares (entre las que se encuentra el PSOE y Podemos) insisten en que una operación de tal envergadura, que movilizó a la cúpula policial y fondos públicos, difícilmente pudo ejecutarse a espaldas del entonces inquilino de la Moncloa. Con la declaración de Rajoy prevista para los próximos días, el juicio entra en su etapa más crítica, amenazando con reabrir las heridas de una de las etapas más oscuras de la corrupción en España.














