El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha aprovechado la sexta reunión de la Coalición de Países Europeos contra el Crimen Organizado celebrada este lunes en París para lanzar un mensaje contundente: Europa debe prohibir por completo las embarcaciones de alta velocidad vinculadas al narcotráfico. Acompañado por el ministro de Justicia, Félix Bolaños, Marlaska ha propuesto que el modelo legal español sea el referente para la nueva Estrategia de Drogas de la UE 2026-2030.
El modelo español como referente
Desde que España prohibió el uso privado y la posesión de estas embarcaciones semirrígidas en 2018, las incautaciones se han disparado, pasando de apenas 22 naves intervenidas ese año a casi 1.700 en el último ejercicio registrado.
- Objetivo: Prohibir no solo el uso, sino también la fabricación, posesión y tripulación de lanchas rápidas (go-fast) y semisumergibles en todo el territorio comunitario.
- Penas de prisión: Madrid insta a los socios europeos a incluir en sus códigos penales figuras que castiguen la mera tenencia de estas naves, tal y como ya hace la legislación española.
Puntos clave de la propuesta: «Debemos actuar con más firmeza contra los facilitadores logísticos que sostienen la actividad de estas redes», insistió el ministro, señalando también la importancia de perseguir el «petaqueo» o repostaje de combustible en alta mar.
Freno a la logística criminal
La ofensiva española no se limita solo a las embarcaciones. La delegación española puso el foco en dos frentes críticos para desmantelar las redes internacionales:
- Nodos logísticos: Reforzar la seguridad marítima mediante la Alianza Europea de Puertos para evitar que las infraestructuras legales sean utilizadas por el crimen organizado.
- Protección de la juventud: El ministro Bolaños subrayó la necesidad de atajar la captación de menores por parte de las mafias, calificándola como una prioridad absoluta.
Marlaska ha solicitado formalmente la incorporación de Portugal a esta coalición de países contra el crimen organizado (de la que ya forman parte Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, Bélgica y Suecia), argumentando la posición geoestratégica clave del país vecino como puerta de entrada en el Atlántico.















