El Partido Popular ha decidido dar un golpe de autoridad en la mesa de negociaciones con Vox. Génova ha diseñado un documento marco de 10 puntos, de carácter «único y vinculante» para toda España, que redefine las reglas del juego para cualquier pacto autonómico. La exigencia más ambiciosa del texto, es el compromiso de los de Santiago Abascal de aprobar los cuatro presupuestos de la legislatura. Con esta medida, Alberto Núñez Feijóo busca erradicar la «incertidumbre permanente» y garantizar una estabilidad institucional total en plazas críticas como Extremadura y Aragón.
Este «catálogo de principios» llega en el momento en que la dirección nacional del PP asume el mando directo de las conversaciones para las investiduras de María Guardiola y Jorge Azcón. El documento deja claro que cualquier reparto de poder, ya sea en el ámbito legislativo o ejecutivo, debe respetar estrictamente la proporcionalidad de los votos obtenidos en las urnas. Además, el PP advierte que no aceptará medidas que contradigan su identidad política o que excedan el reparto competencial autonómico, una respuesta directa a las exigencias de Vox en Aragón sobre asuntos ajenos a la gestión regional.
Para facilitar el acuerdo y desatascar negociaciones «empantanadas», el PP ha incluido en el documento importantes guiños ideológicos hacia la formación de Abascal. El texto asume postulados cercanos a la extrema derecha en áreas clave:
- Políticas climáticas: Los populares expresan su rechazo a las medidas ambientales que «destruyen empleo y expulsan a la industria».
- Inmigración: El documento califica de «intolerables» los niveles de inmigración irregular y critica duramente las regularizaciones masivas del Gobierno central.
- Economía y Familia: Prioriza la rebaja de impuestos, la reducción de la burocracia, la defensa del sector primario y el fomento de la natalidad.
El preámbulo del documento insiste en que, aunque se alcancen acuerdos, el PP mantiene su «identidad propia» y un pacto no implica «acabar siendo lo mismo». Sin embargo, la exigencia de blindar los presupuestos de los próximos cuatro años sitúa a Vox en una posición compleja: o acepta un compromiso de estabilidad a largo plazo o asume la responsabilidad de llevar a las comunidades a una repetición electoral. Génova establece así un método de seguimiento para garantizar que, una vez firmado el pacto, no haya fisuras presupuestarias que debiliten a sus barones durante el mandato.




















