Todos los caminos conducen a Washington D.C. tras lo ocurrido en UFC 324. La victoria de Justin Gaethje (27-5) frente a Paddy Pimblett (23-4), que le permitió conquistar el título interino del peso ligero, ha reactivado con fuerza una posibilidad que ya llevaba meses flotando en el ambiente: un enfrentamiento ante Ilia Topuria (17-0), campeón indiscutido de la división… y nada menos que en los jardines de la Casa Blanca.
El próximo 14 de junio, Dana White y Donald Trump organizarán una velada sin precedentes en la sede presidencial estadounidense. El evento, que coincidirá con el 80 cumpleaños del mandatario, ha sido calificado por el propio White como “el evento de UFC más grande de la historia”, no tanto por el número de asistentes —apenas 5.000, todos por invitación— sino por su enorme carga simbólica y mediática.
La cita se celebrará en pleno Mundial de Fútbol, con Estados Unidos como uno de los países anfitriones, y su impacto global será tal que incluso ha obligado a modificar la fecha prevista de la cumbre del G7, inicialmente programada en París. Además, será el evento más caro jamás organizado por la UFC, superando los cerca de 20 millones de dólares que costó Noche UFC en el Sphere de Las Vegas. Eso sí, según Dana White, la compañía financiará íntegramente la velada, sin recurrir a fondos públicos.
Topuria y Gaethje, un choque que encaja
En lo deportivo, el encaje es casi perfecto. Lo habitual en la UFC es unificar cinturones cuando se da la oportunidad, y el peso ligero presenta ahora ese escenario ideal: Topuria ostenta el título indiscutido, mientras que Gaethje es el campeón interino. Además, el estadounidense es actualmente el único campeón masculino de la UFC nacido en EE. UU., un factor nada menor de cara a un evento con semejante trasfondo político y simbólico.
Gaethje, consciente de lo que está en juego, no ha ocultado su deseo de estar en la cartelera: “¿Pelear en la Casa Blanca? No hay manera de mantenerme fuera de ese evento… a menos que esté muerto”, aseguró tras su triunfo en UFC 324.
Por su parte, Topuria ya había dejado clara su postura meses atrás. En noviembre, en una entrevista, fue contundente: “Yo si fuera la UFC, contaría con Ilia Topuria para pelear en la Casa Blanca”. Desde entonces, muchos de los condicionantes necesarios para que ese escenario se haga realidad se han ido cumpliendo.
Un mes clave para la decisión
Desde este lunes 26 de enero, la ‘War Room’ de la UFC en Las Vegas trabaja a pleno rendimiento. Dana White confirmó que los días posteriores a UFC 324 marcarían el inicio de la planificación del evento. Nombres como Conor McGregor o Jon Jones están sobre la mesa, pero también los de las grandes estrellas actuales, ya que Trump ha pedido una cartelera repleta de campeones.
“Elia pega como un camión, y eso también lo hace Gaethje. Si Justin se prepara bien y está listo, será un combate muy divertido”, valoró White tras la victoria del estadounidense. La gran incógnita es si la UFC estará dispuesta a colocar a una de sus mayores estrellas, Topuria, en un evento sin ingresos por venta de entradas, cuando los eventos numerados suelen superar los 10 millones de dólares solo en ‘ticketing’.
Por ahora, no hay confirmación oficial. Topuria ya avisó de que su regreso se produciría entre abril y junio de 2026, casi un año después de su victoria ante Charles Oliveira en UFC 317. Washington espera… y la Casa Blanca podría ser testigo de uno de los combates más icónicos de la historia de la UFC.



















