BILBAO — Los recientes y violentos altercados de kale borroka vividos en Bilbao, que se saldaron con agresión a agentes, destrozos urbanos y la quema de varios turismos y motocicletas, no pillan por sorpresa a las fuerzas de seguridad. La Ertzaintza mantiene bajo una intensa investigación a dos organizaciones de la extrema izquierda abertzale, Jardun y GKS (Movimiento Socialista), a las que señala como principales instigadoras de la escalada de violencia callejera registrada en el País Vasco y Navarra.
Ambos colectivos se caracterizan por cuestionar las vías institucionales y considerar «una traición» el abandono definitivo de la lucha armada por parte de ETA en 2011. En el marco de sus protestas y movilizaciones, profieren de forma recurrente consignas a favor del regreso de la banda terrorista y de la amnistía para sus presos.
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Detenciones recientes por terrorismo
El foco policial sobre estas organizaciones se intensifica tras actuaciones judiciales de calado. Recientemente, la Audiencia Nacional decretó el ingreso en prisión provisional, acusados de delitos de terrorismo, de los dirigentes de Jardun Koordinadora Aratz Bilbao y Malen Gruning, quienes se entregaron tras ser interceptados en un control policial en posesión de documentación con datos de agentes de las Fuerzas de Seguridad y referencias a un zulo con material explosivo.
Mientras Jardun opera como heredera de corrientes radicales partidarias de la confrontación directa y la liberación de etarras presos, GKS ha centrado su estrategia en el ámbito universitario y juvenil a través de estructuras como el sindicato estudiantil Ikasle Abertzaleak, combinando el independentismo radical con la reivindicación de la lucha armada y otros frentes sociales.














