La gravedad del bebé desata la culpa en el marqués de Luján, mientras la llegada de los criados de Máximo de Buenaventura altera la convivencia en el servicio
La exitosa producción diaria de Televisión Española, ‘La Promesa’, retoma su ritmo habitual de emisión en La 1 tras las alteraciones sufridas en su programación debido a la cobertura del Mundial. En la entrega de este jueves 16 de julio, el drama se apodera definitivamente del palacio de los Luján ante el empeoramiento drástico de la hija de María Fernández, cuyo diagnóstico médico sitúa a la pequeña en un estado de extrema gravedad. Una situación crítica que convulsiona la planta de los señores y el área del servicio, donde además los nuevos huéspedes amenazan con quebrar las normas de convivencia de la casa.
Un diagnóstico devastador y el tormento del marqués de Luján
El palacio de los Luján se enfrenta a una de sus jornadas más lúgubres. El estado de salud de la hija de la criada María Fernández ha derivado en una situación límite. El médico de la familia ya no oculta la realidad del diagnóstico a los afectados: las expectativas de supervivencia para la recién nacida son prácticamente nulas a causa de la grave infección originada por la falta de higiene durante el alumbramiento.
Esta trágica noticia ha sumido a todos los miembros de la casa en un dolor profundo, afectando de manera singular a Alonso. Al marqués de Luján lo devora una inmensa culpa, atormentado por la convicción de que las precarias condiciones en las que se vio obligado a asistir el parto han sido la causa directa de la infección mortal que amenaza la vida del bebé. La situación médica de la pequeña continúa deteriorándose a pasos agigantados, sumiendo al servicio en una constante angustia.
Máximo descubre el secreto del parto y la indignación se propaga en las cocinas
Paralelamente al drama médico, la llegada de Máximo de Buenaventura y sus criados, Julio y Tomasa, sigue desatando el caos en palacio. Las constantes quejas de los recién llegados han encendido la tensión en las cocinas de La Promesa. Lejos de apaciguar los ánimos, los altaneros sirvientes dan un paso más en sus provocaciones al exigir sentarse a comer en la mesa junto a Cristóbal. Este capricho jerárquico desplaza de forma directa a figuras clave del servicio como Pía y Teresa, lo que genera una indignación absoluta entre el personal, que observa cómo los nuevos huéspedes intentan subvertir la organización interna de la finca.
Además, el secretismo que rodea a la familia sufre una nueva e importante grieta. Máximo de Buenaventura queda completamente descolocado al descubrir el insólito papel que desempeñó el propio marqués de Luján durante el nacimiento de la hija de la criada, un detalle que añade más presión a la ya de por sí comprometida posición de Alonso. Por otro lado, este escenario coincide con el tenso reencuentro entre Petra y su hermana Tomasa tras quince años sin verse, un cara a cara en el que esta última ha dejado patente su profundo rechazo hacia la gobernanta.
El declive de Leocadia y la marcha de Jacobo
En los aposentos de los señores, la estabilidad de la aristocracia de palacio tampoco es plena. Leocadia asiste con nerviosismo e indignación a la pérdida de su influencia dentro de la finca, consciente de que su poder en la toma de decisiones es cada día más insignificante, lo que la coloca en una posición de gran vulnerabilidad frente al resto de la familia.
Mientras tanto, en el terreno personal y de los afectos, los acontecimientos toman un nuevo rumbo. Jacobo, preocupado por el estado de su madre y de su hermano tras el accidente, toma una determinación definitiva para visitarlos y apoyarlos en estos momentos tan delicados. Después de mantener una conversación con Martina, el joven logra convencerla para que permanezca resguardada en el palacio de La Promesa, emprendiendo de este modo el viaje de manera solitaria.
















