La líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz se confiesa con el director de EL MUNDO tras su multitudinario encuentro en la Puerta del Sol. Asegura que su regreso a Caracas es «irreversible» y critica la falta de firmeza del Gobierno español.
MADRID – Un día después de desbordar la Puerta del Sol en una concentración histórica, María Corina Machado ha analizado el momento crítico que atraviesa Venezuela en una conversación profunda con el director de EL MUNDO, Joaquín Manso. Durante el encuentro, la líder opositora dejó clara su postura respecto a la política interna española y su hoja de ruta para desalojar al régimen de Caracas.
El desplante a la Moncloa
Uno de los puntos más tensos de la entrevista fue la explicación de Machado sobre por qué decidió no reunirse con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a pesar de los gestos de acercamiento del Ejecutivo.
«Todo lo que hago lo paso por un filtro: si contribuye o no a acelerar una transición en Venezuela. Verme con el presidente del Gobierno habría enviado un mensaje inadecuado en este momento», afirmó tajante.
La Premio Nobel contrastó su movilización ciudadana en Madrid con la cumbre de líderes progresistas celebrada por Sánchez en Barcelona, señalando que mientras unos intentan «dar oxígeno» a la tiranía, su causa se centra en «la verdad y la gente». Aunque agradeció la acogida de España a la diáspora, fue crítica: «Esperábamos mucho más del Gobierno de España en la lucha por la libertad».
El camino de retorno y la «vía Trump»
Sobre su inminente regreso a Venezuela, Machado fue rotunda al calificar el proceso como «irreversible». A pesar del control institucional del chavismo, la líder opositora insistió en que el mandato de las primarias y la victoria electoral del 28 de julio de 2024 (junto a Edmundo González) siguen vigentes.
Respecto a la influencia internacional, Machado defendió su cercanía con Donald Trump y el Partido Republicano:
- Reconocimiento: Agradeció a Trump ser el único jefe de Estado que «puso en riesgo la vida de sus ciudadanos por la libertad de Venezuela».
- Estrategia: Señaló que la intervención de EE. UU. ha iniciado un «desmontaje de la estructura criminal» de Nicolás Maduro.
- Transición: Exigió un nuevo Consejo Nacional Electoral y un calendario claro, asegurando que el statu quo actual no es eficaz para los intereses energéticos ni migratorios de Occidente.
Justicia, no venganza
Al ser consultada sobre cómo sería un futuro gobierno bajo su mando, Machado apostó por el liberalismo clásico y la reconstrucción total de las instituciones desde «una página en blanco».
En un mensaje dirigido a los sectores del aparato estatal que aún sostienen al régimen, descartó la revancha: «Ofrecemos aplicar la justicia, no venganza. Puede existir perdón ante crímenes, pero tiene que existir justicia para avanzar».
El factor Zapatero y el futuro regional
Machado no evitó referirse al papel del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, sugiriendo que su intervención en el tema de los presos políticos «no ha favorecido la transición» y que existe un temor a que «la verdad sea expuesta».
Finalmente, la líder opositora vaticinó que el cambio en su país tendrá un efecto dominó en el continente: «La liberación de Venezuela traerá también la liberación de Cuba y de Nicaragua». Tras agradecer efusivamente el apoyo de Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida, Machado concluyó con una promesa a los españoles: «Nos tocará a nosotros recibirlos».















