En un reciente intercambio de declaraciones, el Gobierno de España ha calificado al Partido Popular (PP) de errar en su elección de lugar para protestar contra la corrupción. La portavoz del Ejecutivo, quien también ocupa el cargo de ministra de Educación, ha sugerido que el PP debería haber llevado su manifestación frente a su sede en la Calle Génova, un lugar que describe como «el kilómetro cero de la corrupción» y que, según afirma, está «pagada en negro».
Esta controversia surgió tras una manifestación convocada por el PP en el Templo de Debod, a la que asistieron decenas de miles de personas para demandar la dimisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y solicitar la convocatoria de elecciones generales. La ministra, en un acto del PSOE en Aragón, se permitió ironizar sobre lo que considera la incorrecta elección de los ‘populares’ para manifestarse contra la corrupción.
La ministra recalcó que nunca ha visto al PP movilizarse en defensa de la sanidad pública o en favor de más becas para estudiantes, lo que ha generado un debate sobre las prioridades de cada partido en el contexto de la crisis sanitaria y social actual.
Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, se dirigió a los miles de manifestantes en la protesta de Madrid, señalando que «el sanchismo está en la cárcel y debe salir del Gobierno». Esta frase resuena en un clima de creciente tensión política entre los dos principales partidos del país, en el que el PP busca capitalizar el descontento social hacia el Gobierno socialista.
La ministra ha argumentado que si el objetivo del PP era manifestarse contra la corrupción, habían elegido el lugar incorrecto. En sus palabras, «qué mejor monumento representativo de la corrupción que el de Génova 13», refiriéndose a la sede del PP. Además, hizo referencia a la condena del partido por corrupción, destacando que el PP es el único partido político en la historia reciente de España que ha sido condenado en una sentencia relacionada con la corrupción, en particular, por su implicación en la trama Gürtel.
La manifestación del domingo, que fue la séptima convocada por Feijóo contra el Gobierno, reunió a alrededor de 80,000 participantes según el PP, aunque las cifras de la Delegación del Gobierno eran significativamente menores, alrededor de 40,000. Este es un contraste notable con la manifestación previa del 8 de junio, cuando el PP reclamó la salida del Gobierno y logró reunir hasta 100,000 personas según sus estimaciones, aunque la Delegación del Gobierno también disputó esos números.
La ministra también se burló de la elección del Templo de Debod como el escenario de la manifestación, haciendo hincapié en que el PP parece elegir cada vez escenarios más pequeños para sus protestas. Este comentario refleja una crítica sobre la capacidad de movilización y el impacto directo de las manifestaciones del PP frente a las expectativas establecidas por el mismo partido.
Desde el PSOE, se ha acusado al PP de mantener un enfoque político centrado en el deterioro de los servicios públicos, buscando asfixiar y recortar lo que pertenece a todos, siendo esta una postura que ha ganado relevancia entre los votantes, especialmente entre los jóvenes que buscan protección de sus derechos y reconocimiento de sus necesidades en un contexto de crisis.












