El accidente ocurrido en la línea Adamuz-Villanueva de Córdoba ha desatado un intenso cruce de acusaciones entre el Partido Popular (PP) y el Gobierno.
El senador del PP, Antonio Silván, calificó el suceso como la “crónica de una tragedia anunciada”, recordando que su grupo parlamentario ya había llevado al Senado, el verano pasado, incidencias relacionadas con la línea ferroviaria. Según Silván, las preguntas formuladas entonces alertaban sobre fallos de seguridad en el viaducto de El Valle. En aquel momento, el Gobierno reconoció haber atendido dos “incidencias técnicas que afectaron a los sistemas de señalización” y que los “aparatos de dilatación del viaducto entraron en contacto con el raíl”.
Por su parte, el ministro de Transportes, Óscar Puente, respondió asegurando que los aparatos de dilatación habían sido sustituidos en todos los viaductos en 2025. Tras la intervención de Silván, Puente acusó al PP de montar un “circo” en torno al accidente, defendiendo la gestión realizada por su Ministerio.
El intercambio evidencia la tensión política en torno a la seguridad ferroviaria en la región y abre un debate sobre la prevención de accidentes y la responsabilidad de las administraciones en infraestructuras críticas.


















