El libro ‘Y Teresita quería casarse’, cuya publicación se prevé para finales de abril, incluye una fotografía generada aparentemente por inteligencia artificial que muestra a la comunicadora con velo y ramo. Carmen Borrego y Terelu Campos podrían emprender acciones legales por vulneración del derecho a la propia imagen.
El legado de María Teresa Campos vuelve a situarse en el centro de la controversia ante el inminente lanzamiento de las memorias de su expareja, Bigote Arrocet. Bajo el título Y Teresita quería casarse, la obra recoge la historia de amor entre el humorista y la veterana periodista, una relación que estuvo marcada por la exposición mediática y que ahora, tras el fallecimiento de la comunicadora, amenaza con trasladarse a los tribunales españoles.
Una portada bajo sospecha legal
La polémica principal radica en la imagen escogida para ilustrar la portada del libro, a la que ha tenido acceso 20minutos. En ella, María Teresa Campos aparece retratada vestida de novia, luciendo un traje capeado en tonos blancos, un pequeño velo y portando un ramo de flores. Según los indicios técnicos, se trataría de una instantánea generada mediante inteligencia artificial que simula una estancia de la mansión que la comunicadora poseía en la urbanización Molino de la Hoz.
Esta representación ficticia podría ser constitutiva de un delito contra el honor y la propia imagen. El proyecto, que no cuenta con el respaldo de una empresa editorial convencional y ha sido financiado por un particular, ya ha sufrido diversos retrasos. Estos bloqueos se deben a la revisión de las galeradas, tras comprobarse que Arrocet carecería de los derechos de gran parte del material fotográfico seleccionado para la obra.
El debate sobre el derecho a la imagen de los fallecidos
Más allá de la veracidad del contenido literario, la difusión de este fotomontaje abre un complejo debate ético y jurídico sobre la protección de figuras públicas tras su muerte. Al tratarse de una persona fallecida, la responsabilidad de velar por su reputación recae directamente en sus herederas universales, sus hijas Carmen Borrego y Terelu Campos.
Consultada sobre este extremo, la abogada Teresa Bueyes aclara que, si bien las imágenes de personas fallecidas pueden publicarse, la ley otorga a los familiares la facultad de intervenir si el material se considera lesivo. «Serán sus herederas las que tendrán que examinar la foto y considerar si la misma es burlesca, atenta contra la imagen o la reputación de su madre», explica la letrada. En tal caso, las hermanas Campos estarían legitimadas para iniciar acciones legales destinadas a salvaguardar el nombre y la dignidad de la icónica presentadora.
La publicación del libro, prevista para finales del mes de abril, queda así supeditada a una posible batalla judicial que cuestiona los límites de la creación artística y el uso de nuevas tecnologías para recrear la imagen de personalidades que ya no pueden prestar su consentimiento.




















