El apoyo público de la dirigente venezolana María Corina Machado a Donald Trump ha generado un intenso debate en España, tensionando la relación entre los principales partidos políticos. Líderes del Partido Popular (PP) y de Vox no tardaron en celebrar la adhesión de Machado, utilizando su pronunciamiento como argumento para criticar la postura del Gobierno de Pedro Sánchez frente a Venezuela.
Según fuentes de la oposición, la administración española ha mostrado una actitud demasiado moderada frente a la crisis política y humanitaria en Caracas, y el respaldo de Machado a Trump sirve como “evidencia de la falta de firmeza” del Ejecutivo. La portavoz de Vox, en un comunicado reciente, calificó el apoyo de Machado como un gesto que debería inspirar a España a “tomar decisiones más contundentes en política exterior”.
Sin embargo, la ONU advirtió que este tipo de adhesiones internacionales representa un “peligroso precedente” que puede afectar las relaciones diplomáticas y la estabilidad política regional. Especialistas en política internacional señalan que la celebración de figuras extranjeras por parte de partidos españoles puede polarizar aún más el debate interno y desviar la atención de los problemas de fondo en Venezuela.
Mientras tanto, sectores progresistas en España han criticado a PP y Vox por instrumentalizar la situación de Caracas con fines políticos, argumentando que esto contribuye a la confrontación partidista y dificulta la búsqueda de soluciones diplomáticas.
Analistas señalan que el episodio podría tener repercusiones en la agenda política española en los próximos meses, especialmente en lo que respecta a política exterior y relaciones con América Latina, donde la posición de España frente a la crisis venezolana sigue siendo observada de cerca por la comunidad internacional.


















