El santoral católico conmemora hoy, 7 de febrero, a figuras que representan la búsqueda espiritual a través del viaje y la defensa de la fe en tiempos de cambio. Destacan San Ricardo, un noble peregrino, y el Beato Pío IX, el papa de la Inmaculada Concepción.
San Ricardo, rey y confesor
Aunque se le llama «rey», Ricardo fue probablemente un príncipe o noble de Wessex (Inglaterra) en el siglo VIII. Es recordado principalmente como el padre de tres grandes santos: San Willibaldo, San Winebaldo y Santa Walburga.
- La Gran Peregrinación: Movido por una profunda devoción, Ricardo partió con sus hijos en una peregrinación hacia Roma y Tierra Santa. Este viaje era una prueba extrema de fe y resistencia en aquella época.
- Muerte en el Camino: No llegó a ver la Ciudad Eterna; falleció en Lucca (Italia) debido a las fatigas del viaje. Sus hijos continuaron la misión y se convirtieron en grandes evangelizadores de Alemania.
- Legado: Es venerado en Lucca, donde se dice que ocurrieron numerosos milagros junto a su tumba. Representa a todos aquellos que mueren «en camino» hacia Dios.
Beato Pío IX, papa (1792-1878)
Giovanni Maria Mastai-Ferretti tuvo el pontificado más largo de la historia (31 años, tras el de San Pedro). Le tocó guiar a la Iglesia en una época de revoluciones políticas y sociales.
- Grandes Dogmas: Proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María en 1854 y convocó el Concilio Vaticano I, donde se definió la infalibilidad papal.
- Devoción: Fue un gran impulsor de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y nombró a San José como Patrono de la Iglesia Universal.
- Resistencia: Mantuvo una postura de firmeza espiritual frente a la pérdida de los Estados Pontificios, considerándose el «prisionero del Vaticano» para defender la independencia de la Iglesia.
Otros santos que se celebran el 7 de febrero
Junto a ellos, la Iglesia recuerda hoy a:
- San Teodoro de Heraclea, mártir: Un general del ejército romano en el siglo IV. Tras quemar un templo pagano por sus convicciones cristianas, fue torturado y crucificado. Es muy venerado en la Iglesia Ortodoxa como uno de los «grandes mártires».
- San Lucas el Joven, ermitaño: Un monje griego del siglo X conocido por su espíritu profético y por fundar el monasterio de Hosios Loukas, una de las joyas del arte bizantino.
- San Moisés, obispo de los sarracenos: Un monje ermitaño del siglo IV que fue elegido obispo para evangelizar a las tribus nómadas del desierto (los sarracenos). Logró establecer la paz entre estas tribus y el Imperio Romano.
- San Gil María de San José: Religioso franciscano italiano del siglo XVIII. Trabajó como limosnero en Nápoles, donde se hizo famoso por su alegría y su capacidad de consolar a los afligidos, siendo llamado «el consolador de Nápoles».
Beatos
- Beata Eugenia Smet (María de la Providencia): Fundadora de la Congregación de las Auxiliadoras de las Almas del Purgatorio en el siglo XIX.
- Beato Anselmo Polanco: Obispo de Teruel y mártir durante la Guerra Civil Española, recordado por su valentía al no abandonar a sus fieles en los momentos de mayor peligro.




















