El presidente del Gobierno arropa a María Jesús Montero en Gibraleón y vincula el rechazo de la derecha a la regularización de inmigrantes con la precariedad laboral y la «hipocresía».
GIBRALEÓN (HUELVA) – En un acto marcado por el tono electoral de la precampaña andaluza, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha lanzado este domingo un duro ataque contra el Partido Popular. Desde la localidad onubense de Gibraleón, Sánchez ha denunciado la «hipocresía» de la formación liderada por Alberto Núñez Feijóo respecto a la regularización extraordinaria de inmigrantes, ligando su actual postura con el historial de irregularidades del partido: «Un partido que se financió en B, lo que quiere son trabajadores que cobren en B».
«Justicia histórica» frente a la «xenofobia»
Acompañado por la candidata socialista a la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, Sánchez ha defendido la regularización como un acto de «coherencia y justicia». El presidente ha recordado que la iniciativa cuenta con el respaldo de más de 600.000 firmas, además del apoyo de sectores tan diversos como la patronal y la Conferencia Episcopal.
«España fue y es hija de migrantes; no va a ser padre ni madre de la xenofobia ni de los discursos racistas que practica el PP», afirmó Sánchez.
Para reforzar su mensaje, el líder socialista apeló a la memoria emocional, recordando a los españoles que emigraron durante el franquismo —citando el caso de su propio abuelo en Alemania— y a los jóvenes que salieron del país tras la crisis de 2008.
Montero como «freno» a las élites
El mitin ha servido de plataforma para ensalzar la figura de María Jesús Montero, de quien Sánchez destacó su gestión al frente del Ministerio de Hacienda para «poner a las élites en su sitio». El presidente ha subrayado los hitos de la candidata:
- Impuesto a la banca.
- Gravamen a las transacciones financieras.
- Impuestos a las energéticas ante los beneficios derivados de la guerra en Ucrania.
Sánchez ha pedido el voto para evitar que Andalucía siga el modelo de «privatización silenciosa» que atribuye a Juanma Moreno, comparándolo con la gestión de Isabel Díaz Ayuso en Madrid: «Se puede privatizar con insultos o a la chita callando; el PSOE solo va a recortar las listas de espera».
El PP y Vox, en la diana
El discurso no ahorró calificativos para la oposición, a quienes tachó de «vendepatrias» por ponerse de perfil ante la guerra y rechazar medidas de apoyo social. Según el jefe del Ejecutivo, frente a la «hecatombe» y la «confrontación» que propone la derecha, España se ha consolidado como la «capital de las fuerzas progresistas del mundo».
El acto concluye con un llamamiento masivo a la movilización de la izquierda para «no dejarse engañar» y defender lo público frente a los intereses de los «tecnoligarcas» y las élites económicas.















