La vigencia de las candidaturas para el 29-N y la negativa de Moncloa a asumir cesiones condicionan una precampaña que ha dado un vuelco tras el accidente de la alta velocidad
Pedro Sánchez ha decidido mantener a Óscar Puente como titular del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible y cabeza de lista por Valladolid de cara a los comicios del próximo 29 de noviembre, disipando las especulaciones sobre un eventual relevo político tras el trágico accidente de alta velocidad registrado en la provincia de Toledo. Pese a que el presidente del Gobierno afirmó que España no podía asumir dos accidentes de este calibre en un mismo ejercicio, las responsabilidades políticas reclamadas por el Partido Popular, socios parlamentarios del PSOE y organizaciones sindicales como Comisiones Obreras no forman parte de las previsiones inmediatas del Ejecutivo. La decisión de mantener al ministro al frente del departamento y de la candidatura castellana y leonesa suscita recelos en sectores socialistas y en varias baronías territoriales, donde se advierte del impacto que la gestión del siniestro generará en la precampaña.
Un estricto calendario electoral y la comparecencia en el Congreso
Las normas que rigen el calendario hacia las urnas acortan de forma determinante los plazos legales para ejecutar cualquier modificación en la lista por Valladolid. La ventana para subsanar irregularidades en las candidaturas concluye este domingo, paso previo a su proclamación formal fijada para el lunes y a la subsiguiente publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) programada para el martes. Según ha precisado la Junta Electoral Central (JEC), una eventual dimisión o renuncia de Óscar Puente con posterioridad a esa fecha no alteraría la composición impresa de las papeletas, donde su nombre continuaría figurando en el primer puesto, limitándose la reestructuración al avance correlativo del resto de los integrantes de la nómina socialista.
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Paralelamente a la oficialización de las listas en el BOE, el titular de Transportes acudirá este martes al Congreso de los Diputados para dar explicaciones sobre la cadena de acontecimientos que desencadenó el siniestro. Desde el entorno de Puente se descarta cualquier intención de renunciar al cargo y se remarca la predisposición a defender de manera íntegra el trabajo desarrollado en el ministerio. Asimismo, tanto la Presidencia del Gobierno como la dirección del departamento establecen diferencias entre la situación actual y la registrada tras el accidente de Adamuz acontecido nueve meses atrás. Bajo la premisa de que las circunstancias del siniestro de Toledo se encuentran esclarecidas con mayor solidez desde la fase inicial, Moncloa descarta promover la comparecencia a petición propia de Pedro Sánchez en la Diputación Permanente de la Cámara Baja, tal y como había demandado el Partido Popular.
El centro de control de Adif y la inquietud en las filas socialistas
La argumentación desplegada por la cartera de Transportes sitúa el foco principal en la decisión adoptada desde el centro de control de Adif. Según esta tesis, la instrucción dictada para autorizar al tren AVE a reanudar la marcha con normalidad —prescindiendo de las limitaciones de velocidad que prescriben los protocolos de seguridad de la infraestructura— constituye el factor determinante del alcance entre los convoyes.
A pesar de la estrategia argumental trazada desde el Ministerio, cargos intermedios y dirigentes territoriales del PSOE manifiestan su preocupación por el menoscabo que esta crisis de gobierno pueda infligir al partido durante el recorrido electoral. Sectores de la organización admiten la dificultad de vertebrar los actos de partido cuando el debate público permanece focalizado de forma monográfica en la situación ferroviaria y en las críticas procedentes tanto de la derecha como de formaciones a la izquierda del espacio político. La concurrencia de este siniestro con el antecedente de Adamuz, en un contexto marcado por las incidencias en el servicio, ha desactivado la hoja de ruta diseñada originalmente por el comité de campaña, alterando la visibilidad de los candidatos que optan a los escaños más disputados.
Frente a la corriente de resignación que aboga por intensificar las explicaciones técnicas para mitigar el desgaste, otras voces de la ejecutiva sostienen que una eventual dimisión durante la precampaña no neutralizaría la exigencia de responsabilidades y abriría nuevos frentes de confrontación con la oposición. Desde este prisma, la estrategia del partido pasará por virar el eje del mensaje hacia la gestión e infraestructuras, contraponiendo su actuación con la de otras administraciones ante episodios de emergencia.













