La Policía necesitó seis horas para retirar todos los fardos que contenían 10 toneladas de cocaína ocultas en una montaña de sal, en una operación que llamó la atención por su magnitud y logística.
El buque en el que transportaban la droga tiene un historial delictivo: en 2013 ya había sido interceptado por las autoridades, cuando llevaba 18 toneladas de hachís y operaba bajo el nombre de Moon Light.
Las autoridades destacaron la complejidad de la operación, ya que los fardos estaban completamente enterrados en la sal, lo que obligó a un cuidadoso trabajo de extracción para evitar pérdidas o accidentes durante el procedimiento.
Este hallazgo refuerza la vigilancia sobre embarcaciones con antecedentes de narcotráfico y subraya los retos que enfrentan las fuerzas de seguridad para interceptar cargamentos de este tipo.



















