Teherán advierte de que está preparado para «tomar las medidas necesarias» ante el inminente fin de la tregua y la incertidumbre sobre las negociaciones en Pakistán
La estabilidad en Oriente Próximo pende de un hilo tras una jornada de máxima hostilidad diplomática y militar. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado este domingo que las fuerzas navales desplegadas en el golfo de Omán han interceptado y capturado un carguero iraní de gran tonelaje. Según el mandatario, el buque intentaba romper el bloqueo impuesto por Washington a los puertos de la República Islámica. «La tripulación no respondió, así que nuestro buque de la Armada lo paró haciéndole un agujero en la sala de máquinas», ha detallado Trump, añadiendo que los marines mantienen la embarcación bajo custodia.
Este incidente se produce en un momento crítico, a escasas horas de que expire, este miércoles, el alto el fuego pactado el pasado 8 de abril. La captura del buque ha sido interpretada por Teherán como una violación de dicha tregua. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ha manifestado su total desconfianza hacia «el enemigo» y ha asegurado que su país está preparado para responder. Qalibaf ha recordado que el conflicto actual se originó tras el asesinato, el pasado 28 de febrero, del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei.
Negociaciones en el aire
La posibilidad de una nueva ronda de contactos este martes en Islamabad (Pakistán) se mantiene bajo una densa sombra de incertidumbre. Mientras que la Casa Blanca ha anunciado el envío de una delegación encabezada por el vicepresidente JD Vance, Irán aún no ha confirmado su asistencia.
Desde Teherán, el legislador Ebrahim Azizi ha condicionado la presencia iraní a la recepción de «señales positivas» por parte de Washington. Entre las exigencias irrenunciables de la República Islámica se encuentran el fin del bloqueo naval —al que califican de «criminal»—, la liberación de activos congelados y una solución para la situación en el Líbano. Por su parte, Trump ha elevado el tono de la amenaza, advirtiendo de que, de no alcanzarse un acuerdo, Estados Unidos podría destruir «todas y cada una de las centrales eléctricas y puentes» de Irán.
Conmoción en los mercados y alerta energética
La escalada bélica ha tenido un impacto inmediato y severo en la economía global. Tras la tregua del viernes, el barril de Brent ha vuelto a dispararse un 5,45%, situándose en los 95,31 dólares, mientras que el Texas (WTI) ha subido casi un 6%. Esta volatilidad ha provocado que las bolsas europeas adelanten aperturas con caídas superiores al 1%, con el Euro Stoxx 50 y Fráncfort liderando los descensos.
La preocupación es especialmente aguda en Australia, donde el Gobierno ha alertado de que el país afronta «el mayor shock energético de su historia». El ministro de Industria, Tim Ayres, ha calificado la situación como «muy volátil» y ha instado a una desescalada urgente para proteger el suministro de combustible y fertilizantes ante las dificultades de tránsito en el estratégico estrecho de Ormuz.
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, ha denunciado lo que considera «mala fe» y «falta de seriedad» por parte de la diplomacia estadounidense, acusando a Washington de mantener una retórica amenazante y exigencias irrazonables que complican cualquier salida negociada al conflicto.















