El Real Madrid ha hecho oficial la incorporación de Ibrahima Konaté para reforzar el centro de la defensa. El central de 27 años llega al club blanco con la carta de libertad bajo el brazo tras haber decidido no renovar su contrato con el Liverpool. Una jugada estratégica en los despachos de Chamartín que se ha cerrado definitivamente tras confirmarse la continuidad de Florentino Pérez en la presidencia y que se traducirá en un contrato de cuatro temporadas para el internacional francés, vinculándolo a la entidad madridista hasta los 31 años.
El defensa galo, que percibirá una ficha generosa de unos 22 millones de euros brutos por temporada para compensar la ausencia de traspaso, será presentado oficialmente una vez concluya el Mundial. Con su fichaje, la dirección deportiva blanca suma centímetros y contundencia a una retaguardia en la que tendrá que competir por la titularidad con Militao, Rüdiger y Huijsen.
El desenlace de un culebrón de idas y venidas
El interés del Real Madrid por Konaté no es nuevo, aunque su trayectoria hasta el Bernabéu ha sido una auténtica montaña rusa. A principios de la pasada campaña, la entidad blanca ya monitorizaba con gran interés la situación del jugador, que entraba en su último año de contrato en Anfield y daba largas a las propuestas de renovación inglesas. Sin embargo, un bache en su rendimiento coincidiendo con el inicio del año nuevo enfrió las conversaciones, momento en el que el Liverpool reaccionó fichando a Jérémy Jacquet por 70 millones de euros.
Cuando todo parecía indicar que el central se quedaba en tierra de nadie, su nivel volvió a florecer en primavera. El conjunto británico reaccionó con una última oferta económica potente que el propio Konaté reconoció ver con muy buenos ojos públicamente en el mes de abril. Pese a esa cercanía, las negociaciones saltaron por los aires al no alcanzar las cifras pretendidas por el jugador. Fue entonces cuando el Real Madrid volvió a mover ficha, exigiéndole aguantar sin renovar a cambio de una suculenta recompensa salarial, logrando un acuerdo definitivo en cuestión de días.
Perfil de un káiser rocoso con la bendición de Mourinho
Konaté es un central diestro puro de 1,94 metros que destaca por ser un futbolista eminentemente físico, veloz a pesar de su gran envergadura y con un juego aéreo imperial. Aunque comenzó jugando de delantero en su infancia, su reconversión posterior en las categorías inferiores del Sochaux destapó a un defensor de primerísimo nivel con unas características futbolísticas que recuerdan enormemente a las de Antonio Rüdiger. Aunque se desenvuelve habitualmente en el perfil derecho, posee capacidad de adaptación al lado izquierdo.
Su llegada se produce para cubrir la vacante de David Alaba, pero el mercado invernal o estival de la línea defensiva no se da por cerrado en Chamartín. Aunque el equipo cuenta ahora con cuatro centrales, la intención es disponer de cinco efectivos para afrontar con garantías el calendario, especialmente teniendo en cuenta que Militao podría perderse el primer mes de competición. La petición expresa del técnico, José Mourinho, pasa por incorporar a otro central que tenga la polivalencia necesaria para actuar como lateral izquierdo, una terna que actualmente lideran Josko Gvardiol y Riccardo Calafiori.
Superación personal y fortaleza mental fuera del césped
Detrás de la imponente figura sobre el terreno de juego se esconde una historia de superación. Criado en una vivienda social del distrito XI de París en el seno de una familia numerosa de origen maliense, ‘Ibou’ —como le apodan cariñosamente— creció jugando al fútbol en la calle con sus hermanos antes de pasar por el Paris FC, el Sochaux y el RB Leipzig, club que abandonaría rumbo a Anfield a cambio de 40 millones de euros.
Fuera de los focos, quienes le conocen destacan de él que es un hombre tranquilo, empático y muy aficionado a la cultura del manga y el anime. Sin embargo, su madurez también se ha forjado a base de golpes duros. El jugador ha hablado abiertamente y sin tapujos sobre la depresión que sufrió tras encadenar los fallecimientos de su compañero Diogo Jota y de su propio padre. Una batalla mental que superó gracias a la comunicación con su entorno y que le ha servido para abanderar de forma natural la importancia de la salud mental en el deporte de élite. Ahora, consolidado como una pieza clave en la Premier League, llega a la capital de España en plena madurez futbolística para convertirse en el nuevo guardián del Real Madrid.













