Una pareja que acababa de comprar un piso de los años 60 se llevó una sorpresa difícil de olvidar durante la reforma integral de su cocina. Lo que parecía una simple obra rutinaria terminó convirtiéndose en un inesperado hallazgo: bajo la encimera había varias losas de mármol que, al darles la vuelta, revelaron inscripciones propias de antiguas lápidas.
La escena ha dado la vuelta a TikTok tras ser compartida por Gloria, una de las protagonistas, quien explicó en el vídeo: “Mi novio y yo compramos un piso de los años 60 y las encimeras eran de lo más originales”. Tan originales que, cuando empezaron a demoler la zona con martillo y cincel, descubrieron que la superficie no estaba hecha de un material común.
A simple vista, el mármol blanco llamaba la atención por su calidad y resistencia. Sin embargo, lo realmente impactante apareció cuando retiraron las piezas y las voltearon: edades como “78 años”, una misteriosa inicial “P.”, expresiones como “y sobrinos” y apellidos como Gutiérrez confirmaban que aquellas losas habían sido, en otro tiempo, lápidas funerarias.
Lejos de tratarse de un fenómeno paranormal, todo apunta a una práctica antigua bastante extendida. Algunos usuarios de la red social explicaron que, años atrás, los marmolistas reutilizaban las piezas defectuosas o con errores de grabado para otros usos. “Antiguamente, cuando se equivocaban en una lápida, la vendían para encimeras o mesas”, comentaba Rafa Luque. Otro usuario añadía incluso un punto de admiración profesional: “Un 10 para el albañil que colocó los nombres hacia abajo, un detallista”.
Como es habitual en internet, no faltaron las bromas. “Yo las dejaba, están de muerte”, escribía Tonino. “Con razón todo en esa cocina estaba de muerte”, añadía otro, jugando con el oscuro humor del momento. Incluso hubo quien recordó películas de terror: “Tú ríete, pero así empezó Poltergeist”.
También aparecieron reflexiones más serias sobre el consumo y la reutilización de materiales en épocas pasadas, así como testimonios personales que confirmaban este tipo de prácticas: “Un mueble de mis abuelos está hecho con una lápida, se llamaba don Leonardo”, relataba una usuaria.
En cuanto al origen real de estas losas concretas, no existe consenso. Algunos creen que se trataría de restos de pruebas de grabado, mientras que otros defienden que son lápidas reales reutilizadas. Lo único seguro es que, durante años, alguien estuvo cocinando, comiendo y haciendo vida cotidiana sobre lo que una vez fue la última inscripción dedicada a varios difuntos.



















