La comunidad científica española ha dado un paso hacia la transparencia sobre el uso de animales en investigación. Durante 2024, se utilizaron 887.241 animales en laboratorios del país, lo que representa una reducción del 22,5% respecto a 2023, según el último informe de la Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce).
Lluís Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), reconoce que históricamente el sector asumió que la sociedad entendía la necesidad de la experimentación animal, sin pronunciarse públicamente. “Habíamos hecho dejación de funciones”, admite. “No queremos hacerle daño a los animales. Si pudiéramos realizar nuestras investigaciones mediante métodos alternativos, los usaríamos”, añade.
El informe, elaborado a partir de 158 respuestas de más de 160 instituciones, incluyendo universidades, hospitales y centros de investigación, muestra que 108 de ellas utilizan animales, mientras que otras 50 no lo hacen directamente. La investigación con animales en España es principalmente pública, con pocas empresas privadas en comparación con otros países europeos, según Javier Guillén, representante de la European Animal Research Association (EARA).
Uno de los avances más destacados es que hoy el 80% de las instituciones divulgadas cuenta con información pública sobre el uso de animales en sus webs, y el 96% comunica sus actividades a través de redes sociales. En 2014, ninguna institución tenía este tipo de declaración pública.
En cuanto a las especies más empleadas, los ratones lideran la lista con casi la mitad de los usos (49,8%), seguidos por aves de corral (15,9%) y peces (21% en total, con un descenso del 63,3% respecto al año anterior). Todos estos usos se destinan a investigaciones biomédicas, y no a pruebas en cosméticos, prohibidas en la Unión Europea desde 2013.
Montoliu defiende la necesidad de estos experimentos: “No hay ningún otro método alternativo que nos permita llegar a las mismas conclusiones. Cada vez usamos menos animales, pero siguen siendo indispensables para terapias génicas, vacunas y tratamientos para enfermedades raras. Todo uso debe justificarse exhaustivamente”.
Ante los casos de maltrato animal en laboratorios como Vivotecnia, el científico es tajante: “A aquellos que incumplen las normas, que les caiga todo el peso de la ley”.
















