El auge de las energías renovables en Europa está alcanzando un hito que difícilmente pasó desapercibido: durante 2025 se registraron miles de horas en las que los precios mayoristas de la electricidad han caído a cero o incluso por debajo de cero, un fenómeno sin precedentes que refleja tanto el éxito de la transición energética como los desafíos que éste conlleva para el mercado eléctrico.
Según los datos publicados por elEconomista, los mercados eléctricos europeos vivieron en 2025 un incremento significativo de las horas con precios de la luz a cero o negativos en el mercado mayorista, lo que indica un exceso de oferta de electricidad renovable frente a la demanda. Durante el segundo trimestre de 2025, se contabilizaron más de 4 400 horas en las que los precios se situaron en estos niveles, lo que representa un aumento sustancial respecto al año anterior.
Este nuevo récord refleja la explosión en la capacidad instalada de energía limpia, especialmente solar y eólica, que ha permitido generar una enorme cantidad de electricidad en momentos de alta producción y baja demanda. En ciertos periodos, la oferta supera tan ampliamente la demanda que los precios mayoristas caen hasta niveles en los que los generadores deberían pagar a los consumidores por consumir electricidad para equilibrar el sistema.
En concreto, este fenómeno de precios cero o negativos se asocia a momentos en los que las instalaciones solares y eólicas producen a máximo rendimiento —por ejemplo, días con mucho sol y viento— mientras la demanda eléctrica es baja, como fines de semana o noches tranquilas. Las limitaciones de la red y la falta de capacidad de almacenamiento masivo, como baterías de gran tamaño, agravan esta situación, ya que es difícil guardar el exceso de energía para su uso posterior.
El incremento de estas horas ha sido especialmente visible en países con un alto porcentaje de generación renovable, como España, Alemania, Francia o los Países Bajos, donde la penetración de tecnologías eólica y solar ha sobrepasado niveles históricos. En varios mercados se ha constatado que estas horas con precios bajos o negativos ya representan una parte significativa del total del año, colocándose en torno al 8 % o 9 % de las horas totales, una proporción muy superior a la registrada hace pocos años.
Aunque los precios negativos pueden beneficiar a algunos usuarios industriales con contratos ligados a precios mayoristas, también plantean retos para los productores de energía: las bajas o nulas retribuciones por su producción dificultan la financiación de nuevos proyectos y pueden reducir la rentabilidad de inversiones en renovables si no se ajustan los mecanismos de mercado para compensar debidamente a los generadores.
Además, esta situación pone de manifiesto la necesidad de acelerar la implantación de tecnologías de almacenamiento y flexibilidad de red, así como de mejorar la coordinación entre países para equilibrar oferta y demanda de forma eficiente. Sin estas soluciones, el crecimiento de la generación renovable podría seguir provocado desequilibrios locales en los mercados eléctricos, a pesar de que el objetivo global de reducción de emisiones y transición energética avanza.
Puntos clave del fenómeno
- Europa registró más de 4 400 horas con precios de la luz a cero o negativos en 2025, un récord.
- Este fenómeno está vinculado al crecimiento de la producción solar y eólica, que a veces excede la demanda.
- Países como España, Alemania y Francia han visto un aumento notable de estas horas.
- Los precios negativos representan un desafío para la rentabilidad de los proyectos renovables en mercados mayoristas.
- Falta de almacenamiento y flexibilidad de red limita la capacidad para gestionar el exceso de electricidad.
- Este escenario evidencia la necesidad de adaptar mercados y redes al nuevo paradigma energético.
El boom de las energías renovables en Europa es una historia de éxito en términos de generación limpia y reducción de emisiones, pero también ha creado nuevas tensiones en los mercados eléctricos. La situación de precios a cero o negativos —que en 2025 ha alcanzado niveles históricos— subraya la urgencia de modernizar redes, potenciar soluciones de almacenamiento y adaptar los mecanismos de precio para garantizar que la transición energética sea rentable, eficiente y sostenible a largo plazo.




















