La negociación entre Vox y el PP en Extremadura se encuentra paralizada a solo 24 horas de la constitución de la Asamblea regional. La formación de Santiago Abascal ha decidido poner en stand by las conversaciones con la presidenta en funciones, María Guardiola, ante la percepción de que el PP no garantiza la implementación de sus propuestas políticas.
Durante el fin de semana, Vox remitió a Guardiola un documento con sus exigencias programáticas, al que el PP respondió con matizaciones. Sin embargo, desde Vox consideran que estas modificaciones no respetan su mandato electoral y calificaron la propuesta de los populares como un «insulto» que niega la representatividad de sus votantes.
El Comité de Acción Política de Vox, liderado por Abascal, optó por frenar las negociaciones hasta que Guardiola revise las exigencias planteadas, que consideran «innegociables». Aunque el partido asegura que la decisión no está vinculada a la campaña electoral en Aragón, el momento coincide con la cercanía de los comicios autonómicos donde PP y Vox competirán por un electorado compartido.
Vox insiste en que su principal objetivo es tener capacidad real de gestión en el nuevo gobierno. Reclaman que las consejerías que puedan ocupar cuenten con presupuestos suficientes y competencias completas para garantizar la implementación de sus políticas, evitando experiencias pasadas como la de 2023, cuando se les asignó una cartera reducida y fragmentada.
Según el portavoz de Vox, José Antonio Fúster, “si las políticas que pedimos no van acompañadas de consejerías con presupuestos ejecutables, no habrá acuerdo”. Además, el partido mantiene que el único límite para un posible acuerdo es el 19 de febrero, fecha tope para la investidura, dejando abierta la negociación tras las elecciones en Aragón.
Guardiola, por su parte, continúa buscando un acuerdo global que incluya la composición del gobierno, la hoja de ruta legislativa y un compromiso anual sobre los presupuestos, para asegurar estabilidad en la comunidad autónoma.



















