La tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba) ha alcanzado este martes un nuevo y doloroso balance tras confirmarse la muerte de 42 personas. Los equipos de emergencia, que han trabajado sin descanso durante toda la madrugada con grúas de gran tonelaje, han logrado recuperar tres cuerpos que permanecían atrapados entre los amasijos del tren Alvia. A pesar de este avance, la angustia para muchas familias continúa, ya que la Guardia Civil mantiene abiertas 45 denuncias por desaparición, lo que hace temer que la cifra final de fallecidos sea todavía superior.
En el ámbito hospitalario, la jornada de este martes 20 de enero ha traído un ligero alivio con el alta de tres pacientes, situando el número de ingresados en 37 personas. De ellas, nueve pacientes permanecen en la UCI en estado crítico, mientras que 24 heridos se encuentran en planta, repartidos por diversos centros de Córdoba y Huelva. Entre los hospitalizados más vulnerables se encuentran cuatro niños, todos ellos estables y bajo observación en el Hospital Reina Sofía. Mientras tanto, el Servicio de Criminalística ya ha logrado identificar a 25 víctimas mediante huellas dactilares, mientras continúa el complejo proceso de cotejo de ADN en los laboratorios de Madrid.
Por su parte, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha introducido un nuevo matiz en la investigación técnica. Tras admitir que el descarrilamiento del Iryo pudo deberse a una rotura en la soldadura de la vía, el ministro se ha referido al siniestro como un posible «pecado de juventud» de la infraestructura. Cabe recordar que el raíl afectado fue renovado íntegramente en mayo de 2025 dentro de las obras de mejora de la línea Madrid-Sevilla. Aunque Puente defendió que la vía llevaba ocho meses funcionando correctamente, no descartó que fallos estructurales en tramos recién instalados hayan podido desencadenar el fatal accidente.

















