La Audiencia Nacional ha iniciado un juicio que llega más de dos décadas después de los hechos que protagonizaron uno de los robos más sonados de Europa. La Sala de lo Penal enjuicia a un empresario libanés, vinculado a un conocido delincuente británico, por su presunta participación en el robo de lingotes.
El proceso judicial se complica por las dificultades que arrastra la investigación: policías fallecidos, audios desaparecidos y testigos que ya no pueden ser localizados, factores que han prolongado el caso durante 25 años.
A pesar del tiempo transcurrido, la justicia española busca ahora esclarecer el alcance de la implicación del acusado y arrojar luz sobre un episodio que involucró redes internacionales de delincuencia.
El juicio supone un desafío tanto para la Sala como para la investigación, marcando un precedente en la persecución de delitos complejos cuya resolución se ha visto retrasada por la pérdida de pruebas y la desaparición de testigos clave.



















