Manuel queda estupefacto ante la llegada de la misteriosa mujer de la fiesta de los Artiaga, mientras Curro encuentra en Alonso un aliado inesperado para recuperar su título
El palacio de ‘La Promesa’ vive momentos de agitación emocional y revelaciones que prometen cambiar el destino de sus habitantes. En el capítulo 777 que se emite este martes, 17 de febrero, la ficción de RTVE presenta un giro inesperado para Manuel, quien verá cómo su pasado reciente llama a las puertas de la zona noble. Tras el entierro de Genoveva y la llegada de Ciro, el heredero de los Luján se enfrenta ahora a una presencia que no sabría explicar cómo ha logrado localizarle tras su encuentro en la fiesta de los Artiaga.
El desafío de Curro y la tensión entre los primos
La ambición de Curro por recuperar el título de barón de Linaja ha generado reacciones opuestas en el palacio. Mientras Lorenzo no ha dudado en burlarse abiertamente de sus intenciones, el joven ha encontrado un apoyo incondicional en Adriano, quien se siente devastado tras la marcha de Martina. Por su parte, el marqués de Luján, Alonso, ha intentado inicialmente que su hijo recapacite sobre los riesgos de este movimiento; sin embargo, ante la firme determinación de Curro, el marqués ha decidido claudicar y comprometerse a apoyarle en todo lo que necesite para alcanzar su objetivo.
Paralelamente, la relación entre Manuel y Ciro sigue siendo extremadamente tensa. El hijo de la difunta Genoveva no oculta su resentimiento por la actitud que Manuel mostró durante el sepelio de su madre. A pesar de que el heredero del marquesado ha pedido disculpas formalmente, la brecha entre los primos parece lejos de cerrarse, especialmente con Ciro estrechando lazos con Margarita bajo el paraguas de un rencor compartido hacia Cruz.
Secretos en el servicio: de la distancia de Cristóbal al anuncio de María Fernández
En el área del servicio, las dinámicas familiares y sentimentales están al rojo vivo. Cristóbal, abrumado por la revelación de su paternidad, continúa interponiendo una distancia gélida con Teresa, a pesar de la llegada de Virtudes. El mayordomo intenta gestionar sus emociones inventando excusas para pasar tiempo con Ángela, a quien observa con una mezcla de admiración y culpa contenida, siguiendo el pacto de silencio acordado con Leocadia.
Por otro lado, la presión física y emocional ha podido con María Fernández. La doncella, que seguía los consejos de Pía sobre el peligro de seguir ocultando su estado con la faja, ha llegado al límite. En un arrebato de valentía, Carlo decide dar un paso al frente y anuncia ante todo el servicio que van a ser padres, rompiendo así el plan inicial de esperar a que concluyera la boda de Enora y Toño.
Nuevos horizontes y la sorpresa de Manuel
Mientras Enora comunica a Virtudes su inminente marcha de la jaral para comercializar el motor junto a Toño, la calma en la planta noble se rompe definitivamente. La chica misteriosa que Manuel conoció en la fiesta de los Artiaga se presenta sin previo aviso en el palacio. El asombro del heredero es total, incapaz de comprender cómo la joven ha podido dar con su paradero, lo que abre una nueva incógnita sobre las intenciones de esta inesperada visitante.




















