En la previa de una noche crucial de Champions League en el Santiago Bernabéu, Álvaro Arbeloa no solo ha ejercido de portavoz del madridismo en la lucha contra el racismo, sino que ha aprovechado para poner el dedo en la llaga sobre la crisis ética que asola al fútbol español. El técnico blanco ha lanzado un dardo envenenado hacia la Ciudad Condal, calificando como el «mayor escándalo» que, tres años después, la trama de los pagos al estamento arbitral siga sin resolverse.
El «Caso Negreira»: La mancha que no se borra
Mientras Joan Laporta —nuevamente en clave electoral y apodado «el candidato» por el propio Arbeloa— intenta desviar la atención con cortinas de humo mediáticas, el técnico del Real Madrid ha sido tajante. Al ser preguntado por las recientes declaraciones del presidente azulgrana, Arbeloa no ha necesitado rodeos:
«No entro a valorar las palabras del candidato Laporta. Para mí, el mayor escándalo es que el ‘caso Negreira’, tres años después, sigue sin resolverse».
Estas palabras resuenan como un clamor contra la lentitud de una justicia deportiva y ordinaria que parece incapaz de procesar la compra sistemática de influencia arbitral durante casi dos décadas. Para el entorno madridista, el hecho de que el FC Barcelona siga compitiendo al más alto nivel sin haber recibido una sanción ejemplar por pagar 7,3 millones de euros al vicepresidente de los árbitros es una anomalía que desacredita la competición.
Contra el cinismo y el racismo: Un golpe de autoridad a la UEFA
Arbeloa también ha querido marcar distancias con cualquier intento de justificar lo injustificable. En defensa de Vinicius y ante la sanción a Prestianni, el técnico ha exigido a la UEFA que pase de la propaganda a la acción: “Tienen la oportunidad de dar un golpe contra el racismo; les toca a ellos”.
Haciendo gala de una coherencia que a veces brilla por su ausencia en los despachos del Camp Nou, Arbeloa ha sido firme: “Nada de lo que [Vinicius] pueda hacer, ni haya hecho, justifica un acto de racismo”. Es un mensaje de tolerancia cero que contrasta con la actitud de una directiva culé que, según sus críticos, ha preferido históricamente el victimismo institucional antes que la autocrítica por sus tramas oscuras en los despachos.
Mbappé y Vinicius: El fútbol como respuesta
Más allá del fango institucional del Barça, Arbeloa ha confirmado que el vestuario está blindado:
- Kylian Mbappé: «Está listo para mañana». El técnico ha puesto en valor el «esfuerzo y compromiso» del francés tras semanas de trabajo silencioso para llegar a este punto de la temporada.
- Vinicius Jr: Descrito como un «líder y luchador», Arbeloa espera que el brasileño vuelva a demostrar mañana que es uno de los mejores del planeta, dejando que su fútbol sea la respuesta a los insultos y a las campañas de desprestigio.
Conclusión: El Bernabéu juzga
Mañana no solo se juega un pase en la Champions. Para muchos, la comparecencia de Arbeloa ha servido para recordar que, mientras el Real Madrid se prepara para las grandes noches europeas con sus estrellas a punto, el FC Barcelona sigue encadenado a un pasado de corrupción arbitral que su actual dirigencia intenta tapar con retórica electoralista. El «caso Negreira» sigue vivo, y el madridismo no está dispuesto a dejar que caiga en el olvido.




















