El presidente de Castilla-La Mancha eleva drásticamente el tono frente a la dirección de su partido y marca distancias de manera tajante tras las últimas novedades judiciales.
MADRID – La brecha interna en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha alcanzado una gravedad sin precedentes. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha lanzado este martes un órdago directo al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, exigiéndole que someta su mandato a una cuestión de confianza en el Congreso de los Diputados o, en su defecto, proceda a una convocatoria inmediata de elecciones generales.
García-Page justificó esta drástica petición al asegurar que el partido se encuentra ante «el momento de mayor riesgo para el PSOE en toda la democracia». Con estas palabras, el barón castellano-manchego —históricamente una de las voces más críticas con la estrategia de alianzas del Ejecutivo central— eleva al máximo la presión sobre la Moncloa en un escenario marcado por la inestabilidad legislativa y el impacto de los frentes judiciales abiertos.
Distanciamiento tajante con el pasado del partido
Durante su intervención, García-Page no solo apuntó hacia el actual líder del Ejecutivo, sino que también quiso establecer una línea de demarcación muy clara respecto a figuras clave del pasado reciente del partido. En clara alusión a las informaciones judiciales que salpican al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero (tras conocerse el aplazamiento de su declaración en el marco del ‘caso Plus Ultra’), el presidente autonómico fue contundente: “Con la corrupción no valen amigos ni compañeros”.
Con esta afirmación, Page escenifica un distanciamiento radical con la estrategia de defensa uniforme que ha intentado mantener la dirección federal del PSOE, reclamando una regeneración y un cambio de rumbo antes de que el desgaste de las siglas sea irreversible de cara al electorado.
Una legislatura en el aire
La exigencia de García-Page llega en un momento de extrema debilidad parlamentaria para el Gobierno. Mientras el barón socialista pide devolver la voz a la ciudadanía o forzar un examen parlamentario a Sánchez, el resto del arco político observa el declive de los bloques de apoyo tradicionales del Ejecutivo. Socios de investidura cruciales como Junts, el PNV y Podemos han manifestado en las últimas horas que dan prácticamente «por muerta» la legislatura actual en términos de avance legislativo, si bien descartan por ahora sumarse a una hipotética moción de censura instrumental capitaneada por la oposición.
La dirección federal del PSOE y los sectores más afines a Pedro Sánchez ya han reaccionado con malestar ante lo que consideran un nuevo ataque de Page «con malas intenciones» en lugar de debatir los problemas de puertas para adentro. Sin embargo, la contundencia de las declaraciones del presidente de Castilla-La Mancha evidencia que el debate sobre la continuidad de Sánchez y el futuro del PSOE ha dejado de ser un murmullo de pasillo para convertirse en una batalla abierta.











