El partido de Yolanda Díaz, sumido en una profunda crisis organizativa y denuncias cruzadas, fija el 11 de julio para pactar una candidatura de unidad que renueve la dirección.
MADRID.– El partido Movimiento Sumar trata de sobrevivir a marchas forzadas. La formación política ha convocado una asamblea extraordinaria para el próximo 11 de julio con el firme objetivo de negociar una candidatura de unidad que renueve su dirección general. Esta maniobra de urgencia busca frenar en seco una cruenta crisis interna y detener el incesante goteo de renuncias de dirigentes que amenaza la viabilidad del proyecto político.
En sus apenas tres años de vida, la formación a la que pertenece la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, afronta la que ya se cataloga como una de sus crisis más graves. La tormenta institucional ha desembocado recientemente en la dimisión de la hasta ahora secretaria de Organización, Laura Moreno, quien abandonó su cargo entre severas denuncias de «injusticias» y «falta de respeto» dirigidas de forma directa hacia la cúpula directiva del partido.
La ex número tres de la organización reveló además la puesta en marcha de una investigación interna contra la actual líder de Movimiento Sumar, Lara Hernández, por supuestos «comportamientos preocupantes» hacia la plantilla de trabajadores; acusaciones que han sido firmemente desmentidas por fuentes del entorno de Hernández, quienes sitúan a la portavoz en el Congreso detrás de estos movimientos de desgaste.
Esta crisis estructural, que el partido arrastra desde hace meses, fue el detonante principal que precipitó la exigencia de convocar la asamblea extraordinaria. La fecha definitiva del 11 de julio quedó fijada el pasado jueves durante una reunión del grupo de coordinación de Movimiento Sumar. Según confirmaron a EFE varios de sus participantes, la cita discurrió bajo un tono de cordialidad y entendimiento constructivo, a pesar de la tensión ambiental.
Negociación contrarreloj para una lista de unidad
Tras un prolongado periodo con las espadas en alto, la voluntad compartida por todas las facciones consiste ahora en superar las constantes trifulcas partidistas. Las negociaciones se centran en acordar una nueva dirección consensuada mediante una lista unitaria. «Somos muy pocos, no nos queda otra opción», reconoció de forma pragmática a EFE un integrante clave del grupo de coordinación.
Los negociadores tienen como fecha límite el próximo 30 de junio para sellar un pacto definitivo. Aunque los trabajos avanzan a buen ritmo, las identidades de las personas llamadas a encabezar el nuevo rumbo del partido siguen siendo una estricta incógnita. Lo único seguro es el mantenimiento del actual modelo bicéfalo de mando, compuesto por dos coordinadores institucionales.
Junto a Lara Hernández se encontraba inicialmente como colíder Carlos Martín, quien dimitió de sus funciones apenas meses después de ser nombrado en la asamblea ordinaria de marzo de 2025. En este escenario, la continuidad de Hernández es incierta y ya resuena con fuerza el nombre de la portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, para asumir las riendas. Barbero, por el momento, guarda una cautelosa discreción y no ha descartado la opción.
Ausencia de referentes y erosión de la coalición
La extrema debilidad estructural de Movimiento Sumar no solo preocupa a sus propios representantes, sino que genera alarma entre los diputados de las formaciones aliadas de la coalición parlamentaria, como Izquierda Unida (IU), Más Madrid o los Comunes, quienes confían en que la crisis no contamine el bloque del Ejecutivo central.
En el propio borrador del documento político que se someterá a votación en la asamblea de julio, el partido reconoce explícitamente su situación de vulnerabilidad y plantea la necesidad histórica de ponerse «al servicio» de otros proyectos políticos «más grandes». La organización carece actualmente de referentes públicos de masas, salvando al portavoz y ministro de Cultura, Ernest Urtasun.
La sangría de perfiles directivos ha marcado el corto devenir de la plataforma. A la salida de Yolanda Díaz tras los malos resultados de las elecciones europeas de 2024 y el posterior abandono traumático de la política de Íñigo Errejón en octubre de ese mismo año tras denuncias de violencia sexual, se le han sumado salidas encadenadas en las últimas semanas. El pasado 26 de mayo dimitió el secretario de Comunicación, David Comas, precedido por su antecesora Elizabeth Duval, quien acusó públicamente a Lara Hernández de ser la responsable directa del «destrozo» del partido. La cita del 11 de julio se presenta como el último cartucho para restañar de forma definitiva las fracturas de la izquierda alternativa.















