La cita del 27 de junio, desvirtuada en sus objetivos iniciales, se prevé de alta tensión por las críticas de los barones territoriales y las últimas imputaciones.
MADRID.– El PSOE ya se encuentra inmerso en los preparativos de su próximo Comité Federal, fijado para el sábado 27 de junio en Madrid. En el seno de la Comisión Ejecutiva Federal se asume abiertamente que la jornada será «movida» debido a las repercusiones del llamado ‘caso Leire’. Se dan por seguras duras intervenciones contra la dirección nacional, encabezadas previsiblemente por el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page.
El máximo órgano de decisión de la formación entre congresos vuelve a reunirse un año después de una cita anterior que ya estuvo fuertemente convulsionada por la salida del entonces secretario de Organización, Santos Cerdán, y que terminó eclipsada por las acusaciones de acoso sexual contra el exdirigente Paco Salazar.
Un contexto marcado por la presión de los tribunales
Los socialistas acuden a este cónclave con la moral tocada por el constante goteo de informaciones sobre los procesos judiciales que cercan al partido y al entorno de su secretario general, Pedro Sánchez. El ambiente llega especialmente caldeado tras la imputación del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, por presuntos delitos fiscales y de contrabando —a raíz de las joyas halladas en su oficina—, sumado a una nueva entrada de agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en la sede central de Ferraz.
Aunque el objetivo inicial de este Comité Federal era arrancar de forma oficial el proceso de confección de las listas para las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2027, la dirección asume que dicha agenda ha quedado relegada a un segundo plano por la sucesión de investigaciones, incluyendo la citación como testigo de la presidenta del partido, Cristina Narbona, en el marco del ‘caso Leire’.
Fractura territorial: voces críticas frente a cierre de filas
El encuentro contará con la participación de Pedro Sánchez y los presidentes autonómicos de la formación, entre ellos Emiliano García-Page, el asturiano Adrián Barbón y el catalán Salvador Illa, además del resto de líderes territoriales.
Fuentes de la Ejecutiva anticipan que al discurso combativo de García-Page podrían sumarse, de forma más suave pero igualmente crítica, el de Barbón y otros barones del partido. En el extremo opuesto, el president de la Generalitat, Salvador Illa, liderará el cierre de filas en torno a Sánchez, emulando la cerrada defensa que ya ejerció en el Comité del año anterior.
Desde Ferraz invitan a los sectores críticos a que mantengan dentro de la reunión —que se celebra en su mayor parte a puerta cerrada— el mismo nivel de exigencia y el mismo mensaje que trasladan públicamente ante los medios de comunicación. «Es el sitio para decir lo que se piensa», sostienen fuentes oficiales, que confían en que el debate interno incluya propuestas que ayuden al partido a salir fortalecido de la crisis.
Ante este escenario, la dirección defiende que, pese a las dificultades, la gestión es defendible. La actual secretaria de Organización, Rebeca Torró, tiene previsto dar cuenta ante el órgano de todos los cambios e iniciativas implementados en el último año para mejorar la transparencia y la trazabilidad de las cuentas del partido, buscando contrastar la situación con la «crisis muy bestia» vivida doce meses atrás. «Sabemos que será movido, pero todo se puede explicar», concluyen desde la Ejecutiva.















