La selección española de fútbol ha vuelto a hacer historia. En una noche mágica en Dallas, el combinado dirigido por Luis de la Fuente firmó una exhibición inolvidable al derrotar con autoridad a Francia por 0-2, certificando su billete para la gran final de la Copa del Mundo, la segunda en toda la historia de España.
Con un fútbol de salón, personalidad de acero y el liderazgo de un imperial Rodri en el centro del campo, España desarboló por completo a la escuadra de Didier Deschamps. Los goles de Mikel Oyarzabal y Pedro Porro hicieron justicia a un partido primoroso que desató la locura colectiva.
Un zarpazo de penalti para abrir el Louvre
El inicio del encuentro reflejó la tensión propia de una semifinal mundialista. Aunque Francia intentó amenazar con transiciones rápidas comandadas por Kylian Mbappé y Bradley Barcola, España fue asentándose gracias al criterio de Fabián, Dani Olmo y Álex Baena.
En el minuto 20, la insistencia española tuvo premio. Tras una jugada volcada por el sector izquierdo, Marc Cucurella metió un centro al corazón del área; el balón quedó dividido y un astuto Lamine Yamal fue derribado con claridad por Lucas Digne. El colegiado inglés Stuart Barton no dudó y señaló la pena máxima.
Mikel Oyarzabal asumió la responsabilidad. Con la templanza que le caracteriza, el delantero vasco engañó por completo a Mike Maignan con un disparo raso, potente y pegado al poste izquierdo para poner el 0-1 en el marcador (minuto 22). Con este tanto, Oyarzabal alcanzó su gol número 14 de la temporada con la camiseta nacional, batiendo el histórico récord de David Villa en la campaña 2008-09.
Francia se tambaleó y apenas pudo inquietar a un Unai Simón que, salvo alguna salida providencial para actuar como líbero ante Mbappé, vivió una primera mitad sumamente tranquila. Los galos se marcharon al descanso sin registrar un solo tiro a puerta.
El «show» de Pedro Porro y la sentencia
La segunda parte comenzó bajo el mismo guion: una España madura, asociativa y deleitando al público con posesiones hipnóticas. En el minuto 58 llegó la obra de arte del encuentro. Pedro Porro tiró una diagonal hacia el carril central, combinó en la frontal con Dani Olmo y este le devolvió una pared perfecta con un sutil toque de espaldas; Porro controló, se adentró en el área y definió con una clase tremenda para batir a Maignan y firmar el definitivo 0-2.
A partir de ahí, la impotencia se apoderó del cuadro francés. Solo un gol anulado por fuera de juego a Lamine Yamal privó a España de una goleada mayor. Deschamps quemó naves dando entrada a piezas como Cherki y Doué, pero la zaga española, liderada por Aymeric Laporte y el joven Pau Cubarsí, se mostró inexpugnable.
En los minutos finales, Francia apretó por orgullo, pero emergió la figura de Unai Simón con dos paradas de mucho mérito a disparos de Dembélé, y un colosal Cucurella que se cruzó de forma milagrosa para desviar un remate a quemarropa de Mbappé cuando se cantaba el descuento.
Próxima parada: Nueva York y el sueño de la segunda estrella
Con el pitido final, estalló la euforia sobre el césped. España buscará la gloria eterna y su segunda estrella de campeona del mundo en el imponente MetLife Stadium de Nueva York, escenario que albergará la gran final de este histórico Mundial. Este grupo de jugadores ya ha demostrado que no tiene techo; el destino está a solo un partido de distancia.















