CEUTA — El Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS) de Ceuta ha vuelto a vivir una intensa y complicada madrugada marcada por el vandalismo urbano, los incendios de basura y la quema de vehículos. Entre las 23:01 horas y las primeras horas de la mañana, los bomberos afrontaron hasta cuatro salidas que evidencian los problemas recurrentes de seguridad a los que se enfrentan los efectivos de emergencia en determinados puntos de la ciudad.
Incendios en Arcos Quebrados y un coche calcinado
El primer aviso obligó a movilizar a los efectivos a las 23:01 horas tras detectarse acumulación de residuos en llamas. Posteriormente, a las 03:31 horas, se registró una nueva y mayor intervención en el entorno de Arcos Quebrados, donde ardieron residuos en una superficie aproximada de 100 metros cuadrados, requiriendo el empleo de unas 4.000 litros de agua y la advertencia de vapor acumulado por chatarras y hierros.
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La noche se completó con otra intervención en Tejar de Ingenieros, donde un turismo Nissan sin matrículas quedó completamente calcinado tras ser devorado por las llamas, requiriendo 2.000 litros de agua para su extinción y quedando tan dañado que resultó imposible identificar su número de bastidor.
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El contraste con la «inseguridad subjetiva»
Esta sucesión de actos vandálicos e incendios vuelve a poner el foco en la seguridad sobre el terreno y en las condiciones en las que trabajan los bomberos. De forma habitual, los efectivos del SEIS deben realizar sus desplazamientos a zonas como el Príncipe y sus inmediaciones bajo escolta policial debido a los episodios de violencia y las emboscadas sufridas en intervenciones pasadas.
La situación contrasta de nuevo con el debate generado en torno a las declaraciones del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien el pasado mes de septiembre apuntaba a una «sensación de inseguridad subjetiva» por parte de la ciudadanía de Ceuta al diferenciarla de los indicadores objetivos de criminalidad. Sin embargo, sucesos como los vividos esta madrugada reflejan una realidad diaria de quema de residuos, vehículos destruidos y servicios de emergencia condicionados por la falta de seguridad.













