BILBAO — Los graves altercados y actos de vandalismo registrados recientemente en Bilbao continúan generando una fuerte polémica en el ámbito policial. El Sindicato Profesional de la Ertzaintza (Si.P.E.) ha exigido explicaciones y responsabilidades políticas e internas tras confirmar que los agentes sobre el terreno recibieron instrucciones explícitas de no intervenir mientras grupos de radicales protagonizaban barricadas, lanzaban objetos y quemaban mobiliario urbano en las inmediaciones de la Universidad de Deusto.
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Según la denuncia pública formulada por el sindicato, la planificación del dispositivo presentaba graves anomalías. Tan solo unos días antes, los agentes ya habían advertido formalmente sobre el riesgo de incidentes y solicitado medidas preventivas. Sin embargo, lejos de reforzar la seguridad, los efectivos de apoyo desplegados fueron enviados a sus domicilios a las 18:00 horas, tres horas antes de la finalización prevista de su turno.
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Una hora de demora hasta recibir autorización para actuar
Durante los momentos críticos de la revuelta, en los que los contenedores ardiendo y la destrucción de bienes públicos se sucedían en las calles bilbaínas, los efectivos presentes recibieron la orden directa de mantenerse sin intervenir, demorándose aproximadamente una hora la autorización para restablecer el orden público y disolver a los violentos.
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Desde el Si.P.E. se subraya que los ertzainas cumplieron estrictamente con las directrices marcadas, pero advierten de que no se puede «dejar a los agentes a los pies de los caballos» ni permitir que recaiga sobre los profesionales de la calle la responsabilidad de unas decisiones operativas que tachan de negligentes. Por ello, han reclamado una cronología detallada de los hechos, el acceso a las órdenes de mando y la apertura de una investigación formal que depure responsabilidades ante lo que consideran un episodio de extrema gravedad en la gestión de la seguridad ciudadana.














