El programa de Telecinco recorre las estancias de la antigua mansión de Isabel Pantoja junto a Laura Cuevas, Dulce Delapiedra, Pepi Valladares y José Antonio Canales Rivera
La cadena de televisión Telecinco ha emitido el programa especial ‘El precio de Cantora’, un espacio dedicado de forma íntegra a analizar el estado actual y la trayectoria histórica de la célebre finca que perteneció a la cantante Isabel Pantoja. Para la elaboración de este contenido en el horario de máxima audiencia, la producción ha contado con la participación de cuatro personas que mantuvieron una estrecha vinculación con la propiedad en diferentes etapas de su vida: Laura Cuevas, Dulce Delapiedra, Pepi Valladares y José Antonio Canales Rivera. Todos ellos han accedido de nuevo al interior de la vivienda para detallar las vivencias acontecidas entre sus muros y evaluar el deterioro de la edificación tras la marcha de la tonadillera hace unos meses.
El recorrido por las diferentes dependencias de la mansión ha reflejado una situación de deterioro estructural y estético que los propios invitados describieron en términos de desolación dentro del plató de televisión. Durante la emisión, se puso de manifiesto que las condiciones de falta de mantenimiento de Cantora no se corresponden únicamente con el periodo de cinco meses transcurrido desde que Isabel Pantoja abandonara de forma definitiva el inmueble que habitó tras su matrimonio con el torero Francisco Rivera ‘Paquirri’, sino que se trata de un proceso de abandono que se ha prolongado a lo largo de los últimos años.
Los testimonios sobre las diferentes épocas de la finca
Una de las intervenciones principales corrió a cargo de Laura Cuevas, hija del que fuera mayoral de la explotación agrícola y nacida dentro de las instalaciones de la finca. Cuevas volvió a transitar por las estancias para reconstruir los periodos en los que compartió vivencias cotidianas con figuras públicas que frecuentaban la vivienda familiar de la artista, detallando los momentos vividos en los lugares clave de la propiedad junto a nombres como María del Monte, Encarna Sánchez o Julián Muñoz.
Por su parte, Dulce Delapiedra, quien ejerció las funciones de niñera de Isa Pantoja, revivió los episodios más complejos de su trayectoria laboral en el interior del inmueble. Delapiedra rememoró ante las cámaras las tensas situaciones ocurridas en el comedor principal, concretamente el incidente relacionado con el corte de pelo de la hija de la intérprete y el posterior desencuentro con la manguera en el que intervino Kiko Rivera. La antigua empleada relató que sufrió amenazas con un arma blanca por defender a la menor en presencia de la tonadillera, cuya actitud definió como impasible ante la gravedad de los hechos acontecidos.
Reformas institucionales y reacciones familiares
La emisión también contó con las aportaciones de Pepi Valladares, persona que perteneció al círculo de máxima confianza de Isabel Pantoja en el pasado. Valladares centró su exposición en evocar las reformas sustanciales y las mejoras arquitectónicas que el exalcalde de Marbella, Julián Muñoz, ejecutó en Cantora durante su estancia en el lugar, destacando la organización de celebraciones en la finca. Asimismo, recordó las jornadas de actividad desarrolladas en la oficina de Tere Pollo, quien mantenía por aquel entonces una estrecha relación con la cantante sevillana.
El último de los testimonios recogidos en el programa especial fue el de José Antonio Canales Rivera, sobrino de ‘Paquirri’, quien no pisaba el interior de Cantora desde el año 1984. El torero manifestó su profunda disconformidad y su enfado al comprobar de primera mano el estado de degradación en el que se encuentra la finca que formó parte del patrimonio de su tío. El diestro expuso de manera explícita su incomprensión ante las decisiones y las posturas mantenidas tanto por la madre, Isabel Pantoja, como por su hijo, Kiko Rivera, en relación con la gestión y el descuido continuado de la propiedad familiar.


















